Cada 29 de agosto se celebra el Día del Gamer, y la edición de 2026 llega con cifras que confirman el peso de México dentro de la industria mundial de los videojuegos. De acuerdo con datos de Endeavor retomados por la consultora Globant, el país reúne más de 76 millones de jugadores activos y ocupa el décimo lugar entre los mercados de videojuegos más relevantes del planeta, con ingresos anuales cercanos a los US$ 2.300 millones.
La firma de análisis The CIU añade otra dimensión a este panorama, al estimar que el sector generará 43,590 millones de pesos durante 2026, con un ritmo de expansión de entre 3 y 5 por ciento anual, muy por encima del crecimiento poblacional y económico del país.
Ese avance está sostenido, sobre todo, por el teléfono celular. Según la propia consultora, 85.9 por ciento de los videojugadores mexicanos juega desde un smartphone, un hábito que ha abierto espacio a títulos casuales de sesiones cortas, pensados para jugarse en minutos y desde cualquier lugar.
Dentro de ese segmento de juego instantáneo se ubican los llamados crash games, en los que el jugador debe retirar su apuesta antes de que un elemento en pantalla se detenga de forma aleatoria. En julio de 2026, un juego de Spribe ocupó el primer lugar entre los títulos de este tipo dentro de la plataforma de casino de KTO, en Brasil, de acuerdo con la encuesta interna de juegos populares que la operadora realiza cada mes.
El descubrimiento de este tipo de títulos, además, ya no depende principalmente de la publicidad tradicional. TikTok, YouTube y Twitch se han convertido en los espacios donde buena parte de los jugadores mexicanos decide qué probar, mientras algunos usuarios dejan de ser solo consumidores para volverse también creadores de contenido dentro del propio ecosistema del videojuego.
Ese crecimiento acelerado empieza, asimismo, a atraer mayor atención regulatoria. El análisis de Globant señala que distintos gobiernos están poniendo el ojo sobre las cajas de recompensa aleatorias (loot boxes), los sistemas gacha y las funciones de inteligencia artificial poco transparentes, por sus riesgos psicológicos y éticos.
Con una base de jugadores que ya equivale a una porción considerable de la población y un mercado que crece muy por encima del resto de la economía nacional, México se perfila como una de las plazas clave para medir hacia dónde avanza la industria del videojuego en los próximos años.










