Jeny Pascacio /Diario de Chiapas
La ‘Clínica especializada en el control y tratamiento de adicciones Resilencia AC’ fue denunciada por tortura física y psicológica contra los internos que gritan y se lamentan durante las madrugadas, según los vecinos de la avenida Río Montecristo de la colonia Albania Alta.
Marilú Reyes García acudió a la clínica con intención de ayudar a su hijo de 28 años de edad a salir de las drogas. En su desesperación encontró ese lugar que prometía buenos resultados.
Por 4 mil 500 pesos mensuales, más 700 para el traslado a la clínica y mil 600 para un estudio médico que nunca se efectuó, les prometieron: yoga, programa de prevención de recaída, atención médica, activación física, taller de lectura, terapia ocupacional e individual, taller de pintura y grupo de autoayuda.
Ninguno de los servicios fue otorgado durante su estancia, por el contrario “mi hijo fue maltratado física y emocionalmente”.
El pasado martes, Marilú recibió una llamada. La voz de una mujer le avisó que el joven estaba siendo severamente golpeado por el personal de la clínica, “aventó un papel hacia la calle donde anotó mi número y pedía que me marcaran”.
La mujer al teléfono le suplicó a Marilú no hacer caso omiso al mensaje de su hijo, pues como vecina de la zona escucha los lamentos de los internos cada noche.
A los dos días del mensaje, el joven escapó saltando de un segundo piso. Llegó a su casa asustado y muy lastimado, incluso por la caída al huir del lugar, “creyó que iban a matarlo y ahora tiene miedo”. “Mi hijo fue torturado, lo amarraban con cinta canela y lo pateaban. Lo golpeaban en los pies y en las costillas, lo tenían encerrado en un cuarto junto con tres personas más y no le daban de comer; mi hijo tenía días de no comer”.
Cuando acudió a la clínica para exigir una aclaración, no le devolvieron el dinero ni las pertenencias del joven, mucho menos el material que habrían solicitado para las actividades.
La alberca que sería para las clases de natación, los vecinos del lugar aseguran que se usa para fiestas de los dueños del lugar que se dedican a consumir alcohol y quizá estupefacientes, “si es una clínica de rehabilitación no deberían hacer eso”.
Esta semana fue ante la Fiscalía General del Estado de Chiapas para interponer la denuncia marcada con el expediente 2056-101-0204-2021. Ahora espera que el lugar sea investigado y clausurado para evitar más atropellos.
Su hijo teme a las repercusiones y se encuentra fuera de su domicilio, lo que detiene las investigaciones de las autoridades correspondientes.
Marilú confía que se hará justicia para que este tipo de lugares dejen de lucrar con la desesperación de las madres que buscan ayudar a sus hijos, “el mío sabe que necesita la ayuda, pero no de esa manera”.
La Secretaría de Salud dijo a Diario de Chiapas que estos lugares deben contar con autorización de la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios, asimismo para denunciar las irregularidades en materia de salud.










