A. Marroquín / Diario de Chiapas
Llenos de hojarasca, botes de refresco, latas de cerveza, envolturas de frituras, plásticos, uniceles y condones es como se encuentran las tumbas y los alrededores del Panteón Municipal y del Panteón Jardín “San Marcos” de Tuxtla Gutiérrez.
Además del cúmulo de desechos orgánicos e inorgánicos que permanecen por las criptas, los pasillos y sus alrededores, los dos campos santos más poblados y visitados de la capital de Chiapas, presentan daños en su estructura y falta de mantenimiento, donde se observan paredes al punto del colapso y descoloridas.
Los dos panteones que diariamente registran en promedio entre 15 a 20 inhumaciones, no cuentan con seguridad para sus visitantes, quienes manifiestan observar a excava tumbas y a personas deambulando consumiendo drogas y bebidas alcohólicas al interior de estos espacios.
Pese a las contribuciones ciudadanas para el mantenimiento y cuidado de los campos santos, el director de Mercados y Panteones del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, Erisel Sánchez Álvarez, no ha logrado mejorar la situación de estos espacios públicos desde que asumió el cargo.
Lo anterior, es denuncia de ciudadanos y ciudadanas que han visitado estos espacios públicos durante la pandemia por COVID-19, quienes destacan que los cementerios permanecen en pésimas condiciones, los cuales están susceptibles a las inundaciones, a la proliferación véctores y a personas que se resguardan en las tumbas para hacer mal uso de estas.










