Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Los representantes de la fundación Michou y Mau y la delegación de Cruz Roja Mexicana exhortaron a que los padres y madres eviten una desgracia en la vida de sus hijos; la pólvora no es un juguete y puede provocar desde quemaduras extremas hasta la pérdida de una extremidad.
Sin embargo, durante los festejos patrios y en las celebraciones por el Día de los Muertos, Navidad y Año Nuevo, son los adultos quienes compran y ofrecen pirotecnia a los niños, exponiéndolos a graves daños de por vida.
Gabriela Escudero Aramoni, delegada de la fundación especializada en la atención de niños con quemaduras, lamentó que en lo que va de este año el número de niños afectados por quemaduras sea mayor al mismo periodo de 2020, la mayoría por contacto con líquidos calientes.
Pero preocupan las festividades patrias, la venta en mercados y tiendas de toda clase de pirotecnia que los niños y niñas terminan por tener en sus manos, y que ha sido el origen de muchas historias tristes de menores que sufrieron daños en diferentes partes del cuerpo.
Por su parte, Francisco Alvarado Nazar, delegado de la Cruz Roja Mexicana, informó que durante los festejos de septiembre, octubre y diciembre, la atención prehospitalaria para menores que sufren quemaduras aumenta un 20 por ciento en comparación con el resto del año; en Chiapas la principal causa es el contacto con líquidos calientes, pero también por el uso de pirotecnia en festejos tradicionales, cumpleaños, celebraciones populares y por una marcada tendencia de padres y madres que compran estos productos para que los niños jueguen, olvidando que se trata de pólvora, un elemento altamente explosivo que puede quemar el cuerpo o arrancar extremidades.
Además, no solo se trata de las quemaduras: quienes logran recibir atención especializada salvan su vida, pero en muchos casos necesitan de una rehabilitación física y sicológica que, en los casos más graves, requiere de hasta 10 años y un gasto de alrededor de un millón de pesos, lo que tampoco garantiza que vuelvan al estado en el que se encontraban antes del accidente.
Ambos coincidieron en que la responsabilidad recae en los padres, en los adultos que rodean a los menores porque, en muchos casos, ellos son los facilitadores, los que compran o dan el dinero para que los niños se llenen los bolsillos con pirotecnia en formas que parecen inofensivas, pero que son una “bomba de tiempo”.
“Un segundo cambia la vida”, destacó Aramoni al tiempo de informar que Chiapas ocupa el tercer lugar nacional por quemaduras en menores de edad, afectación que constituye la tercera causa de muerte en México.










