Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Comentario al video acerca de la celebración del 24 de septiembre para bajar temperaturas ambientales a favor de la ecología. ¡Los días de celebración no sirven para nada! A consecuencia que los seres humanos se olvidan todo el resto del año, aún el mismo día de celebración. Somos una especie en estado de autodestrucción, desembocando en la extinción de la especie humana.
Desde el año de 1970 tomé conciencia de la autodestrucción. Fue escalofriante tomar conciencia: en 1900 había 1,100 millones de seres humanos, a pesar de revoluciones, Primera y Segunda Guerra mundial, Corea, Vietnam y todas las guerras anuales. No ha existido día en el mundo que esté libre de guerra, desde que se inventó la escritura.
La población incrementó a 3,700 millones de seres humanos y para el año 2021 es de 7,800 millones.
Con la persistencia de los seres humanos y su actividad metanógena de aumento de calor y arrasamiento de la naturaleza, es inevitable que suba el nivel del mar y desaparezcan, en menos de 50 años, Nueva York y todas las zonas costeras del mundo. La pandemia -sea creada o natural- es reforzada por la ignorancia y la autodestructividad humanas.
Persistencia en procrear más de un hijo por familia. En esa época era imperativo disminuir emisiones de gases por seres humanos, evitando la procreación. Es por la sobrevivencia. Se considera casi imposible, ante la imposibilidad de hacer entender a cada persona, ya que el proceso hipotalámico límbico, neuroendocrino de sobrevivencia ¡Sea como sea!
¡Inhibe el humanismo!
Se reduce a un proceso fisiológico y socialmente a un movimiento de masas.
Sobrevivir como especie, está limitado en el tiempo.
El proceso de regulación pandémico no ha funcionado, pues cada día nacen más que los que mueren. Además, no hay que consumir plásticos. Hay que sembrar árboles.
Reciclar, pero antes, no utilizar plásticos.










