- Fallido intento de detener la marcha; reportan varios heridos; caravana llegó anoche a Tonalá; pide Iglesia trato humanitario a migrantes
José Cancino/ Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Migrantes y la Guardia Nacional (GN) se enfrentaron ayer cerca de Pijijiapan, donde las autoridades federales intentaron frenar el avance de la caravana.
En el altercado, un elemento de las fuerzas federales terminó desmayado, mientras que una decena de migrantes tuvo que ser llevada al hospital de Pijijiapan para su atención médica.
La caravana partió a las 5:30 de la mañana desde el parque central de Pijijiapan, con la intención de avanzar unos 27 kilómetros hacia Tonalá, ya en las cercanías con Oaxaca, pero de manera sorpresiva militares y agentes migratorios intentaron encapsularlos después de haber recorrido cuatro kilómetros por carretera.
En la refriega, los extranjeros utilizaron palos y piedras para intentar frenar el avance de los guardias nacionales, que al pasar de los minutos fueron superados en número por los miembros de la caravana.
Pese al intento fallido de contención del gobierno federal, al menos un centenar de migrantes fue arrestado y subido a vehículos oficiales para ser trasladados a distintos centros migratorios, principalmente en Tapachula.
El activista Irineo Mujica acusó una fuerte represión por parte de la Guardia Nacional y expuso que los migrantes se estaban reagrupando para seguir en su ruta hacia el centro del país.
“Es una zona muy solitaria no hay mucha comunicación y por eso quieren contenernos aquí, pero nos estamos organizando para seguir caminando por la carretera, no nos van a detener”, aseveró.
Hasta la noche de este jueves, la caravana, ya un tanto desgastada y con menos integrantes, decidía descansar en la comunidad Tres Picos, todavía a unos 17 kilómetros de la mancha urbana de Tonalá.
PIDEN TRATO HUMANITARIO
La Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano hizo un exhorto para que la caravana migrante que está en Chiapas reciba un trato humanitario.
Recordó también que mientras la comunidad debe ser empática, las autoridades tienen la responsabilidad de velar por el bien de los migrantes, y ellos “de guardar el orden en su caminar”.










