La Zona Arqueológica de este municipio abrió sus puertas en el 2010 presentando tres pirámides en la zona oriente de la ciudad. Sin embargo, desde 2017 este lugar cerró sus puertas
Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Chiapa de Corzo se caracteriza culturalmente por su tradicional Fiesta de Enero, los parachicos, las chuntá, las iglesias de gran arraigo en cada uno de los barrios que conforman a la heroica ciudad, pero hay un lugar enclavado en las venas de esta zona que esconde bellas pirámides prehispánicas.
La Zona Arqueológica de Chiapa de Corzo abrió sus puertas en 2010 presentando tres pirámides en la zona oriente de la ciudad. Sin embargo, desde 2017 este lugar cerró sus puertas, señaló Eliseo Linares Villanueva, responsable académico y arqueólogo investigador del Centro INAH Chiapas.
“Se cayeron muchos muros aquí, hubo grietas, fisuras, colapso de muros, desplome de algunos en los que no caían completamente, pero perdieron la verticalidad y tuvimos que regresarlos a su lugar”.
Gran parte de los daños que presentaron los edificios en 2017 se debió al terremoto de septiembre y los sismos consecuentes, aunque anteriormente, ese mismo año hubo una temporada de lluvias muy intensas que también abonó al rápido deterioro de las pirámides.
“Nuestro instituto destinó recursos para la restauración de monumentos históricos, el patrimonio histórico y arqueológico del estado, a través de seguros tenía para aquellos tiempos todos los monumentos arqueológicos de Chiapas”.
Afortunadamente todo el trabajo de subsanación se logró, aunque en dos etapas, la primera fue en 2017 y la segunda en 2019, con una inversión de un millón 025 mil pesos, participando cuatro arqueólogos especialistas en la restauración.
En esta Zona Arqueológica de Chiapa de Corzo, existen varias fechas constructivas, es decir, las mismas pirámides fueron reutilizadas por distintos pobladores en más de cinco ocasiones.
“Cuando se construía un nuevo edificio, no se destruía el anterior, solamente se destruía la parte que correspondería a la habitación superior y la plataforma o el basamento se mantenía y encima se construía otro más”.
Las fechas se pueden distinguir por los objetos encontrados en cada una de las capas de construcción.
“Tenemos una ocupación aquí, que va desde el 1300 AC hasta el 650 DC, cuando es abandonada, no sabemos qué es lo que le pasó a Chiapa de Corzo y muchos sitios de la depresión central de la cultura zoque”.
Todo indica que después del 650 DC, viene una invasión de los grupos mayas que desplazó a los zoques en el comercio por el Grijalva, apropiándose de los puntos estratégicos, haciendo colapsar la economía de los zoques que tuvieron que retirarse.
Los zoques tuvieron que marcharse a una zona muy cerca de la actual presa de Malpaso, un lugar reconocido con el nombre de San Isidro, el lugar más grande de la cultura zoque, el cual hoy día está bajo las aguas de la presa.
Actualmente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no puede expropiar los terrenos en donde se encuentren hallazgos arqueológicos, sin embargo, para construir, los propietarios deben pedir permisos especiales para no dañar las zonas.
“Todas las personas que se encuentran en el área de lo que se considera como la poligonal (lugar en donde se encuentran ubicados montículos arqueológicos), deberán pedir permisos, así lo establece la ley, si se construye sin los permisos correspondientes tanto de obras públicas municipales se puede incurrir en un delito y es causa de sanciones”.
Las sanciones pueden ir desde varios años en la cárcel por daños a patrimonio de la nación, o pagar trabajos de rescate que se deriven de la construcción ilegal.
Tras cuatro años por la reconstrucción y luego la pandemia de COVID-19, el sitio arqueológico abrió sus puertas hace poco más de una semana al público en general.










