Senador Ricardo Monreal

Letras Desnudas

Mario Caballero

 

La lección de Monreal

Utilizaré la misma frase que el senador Ricardo Monreal usó para calificar la actuación del juez Alejandro Quijano, quien resolviera liberar a seis jóvenes que de manera injusta estuvieron presos en el estado de Veracruz por el delito de ultrajes a la autoridad, pero aplicado a él mismo. Porque su actitud en este caso en particular “nos hace ver una luz al final del túnel” en cuanto al quehacer político. Mejor aún, en cuanto a la conducta de la clase gobernante.

No exagero. Mire, usted, la tremenda lección de congruencia, moralidad y responsabilidad pública que está dando incluso dentro de la llamada Cuarta Transformación. Trataré de recapitular los hechos para que todos juntos tengamos una mejor percepción y comprensión.

Comenzaré por describir el indignante hecho.

Ocurrió el ocho de septiembre, por la noche. Seis muchachos de nombres Manuel, Brian Alberto, Juvencio, Lorenzo, José Leonardo y Luis Francisco pasaban un momento agradable en la plaza comercial El Tejar, ubicada en Xalapa, corazón del estado de Veracruz. Cuando de pronto fueron interceptados por varios elementos policiacos que, de la nada, se los llevaron arrestados.

El encargado de su caso fue el juez de control, Andrés García Nolasco, ante el cual los seis amigos fueron acusados por los propios policías por el delito de ultrajes a la autoridad. Dijeron que los muchachos los habían amenazado con “armas punzocortantes”, es decir, cuchillos que supuestamente portaban a la hora de la detención. Por lo cual, fueron enviados al penal Pacho Viejo, en Coatepec, Veracruz.

Casi de inmediato, el senador de Morena, Ricardo Monreal, intervino en defensa de los jóvenes apelando que se estaba cometiendo un abuso de poder en su contra por no haber pruebas de que hubieran atentado contra los agentes y, a pesar de ello, dicho juez los había sentenciado a prisión preventiva oficiosa.

Resulta que en los videos de vigilancia que se difundieron a nivel nacional se puede ver, o mejor dicho, no se ve a ninguno de los detenidos oponer resistencia a la revisión ni a la detención, mucho menos que hayan agredido a los policías. Son varios minutos de grabación y en ningún momento se ve que alguno de los ellos sacara un cuchillo. No. Todos parecen sorprendidos. Se dejan revisar, hablan con los uniformados y, tranquilamente, se dejan escoltar por estos.

Gracias a la intervención del senador Monreal, el asunto trasciende a otra escala y el juez federal, Alejandro Quijano, ordenó el amparo para que los seis procesados llevaran el juicio en libertad.

Astuta o coincidentemente, el juez García Nolasco se va de vacaciones y deja todo en manos de la juez Sarahi Sosa Moreno, su suplente, quien después de que la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Veracruz y la Fiscalía General del Estado le pidieron que se excusara, dijo que ella desconocía el caso y no cumplió con el ordenamiento judicial para liberarlos.

Total, que los seis amigos que no habían cometido ningún delito, que no había pruebas para mantenerlos encerrados y a pesar de que había sido ordenada su liberación, seguirían en la cárcel porque el juez encargado de su asunto se fue de vacaciones y su suplente se lavó las manos.

A la sazón, Monreal pidió que la Comisión Nacional de Derechos Humanos exigiera la liberación de los jóvenes y que el juez federal acusara de desacato a los jueces locales. Dijo: “Vaya justicia local que tiene la población veracruzana: omisa, mediocre y ruin. Así se las gastan este tipo de autoridades, de que salen y les vuelven a maquinar otro delito, como una especie de vendetta para decirles: para que aprendas y no te pongas con la autoridad”.

Luego de cuatro meses de prisión, por la asesoría jurídica y la intervención del senador Monreal los seis amigos fueron puestos en libertad.

 

DE LO JUDICIAL A LO POLÍTICO

Es aquí donde el caso pasa del terreno judicial al político, donde el senador zacatecano dio muestras no sólo de su sapiencia en materia del Derecho, pues es abogado con un doctorado en Derecho Constitucional y Administrativo por la UNAM, institución de la que es catedrático desde hace muchos años, sino también de su estatura política, moral y compromiso como funcionario público.

Pero antes de continuar, preguntemos: ¿tenía razón Ricardo Monreal al acusar como abuso de poder el encarcelamiento de los seis jóvenes? La respuesta es sí. Mire por qué.

En primerísimo lugar, sepamos que como “ultraje a la autoridad” se considera a todo aquel acto que suponga una ofensa, insulto o agresión, ya sea de forma física o verbal, hacia un agente del orden o funcionario público. Sin embargo, en 2016 la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentó un precedente de inconstitucionalidad contra dicha figura delictiva por su aplicación en la Ciudad de México. Al respecto, el senador ha dicho que “representa un abuso de poder, persecución política, arbitrariedad y violación flagrante a los derechos humanos”. Por lo cual, prometió que exhortaría al Congreso de Veracruz para que este tipo penal sea derogado y se liberen a las personas que padecen esta causa, cosa que hizo hace unos días.

Esto no le gustó al gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, quien calificó a su correligionario como “defensor de delincuentes”. Dijo: “Nosotros estamos del lado de las víctimas, buscamos que se aplique la justicia. Si alguien en vez de estar atento a los problemas legislativos del Senado quiere ser defensor de delincuentes, pues allá él”.

Cuitláhuac se sintió ofendido cuando Monreal ni siquiera lo acusó. Pero como decía Séneca, “la consciencia malvada se agita y se conturba aún en la soledad”. Porque, a la verdad, él ha utilizado muchas veces la figura de ultraje a la autoridad, modificándola tantas veces en su beneficio en el Código Penal veracruzano, para perseguir políticos, periodistas, manifestantes y críticos de su gobierno.

Monreal, en lugar de caer en la provocación, respondió que él no defendía delincuentes, sino el Estado de derecho y a la gente del autoritarismo y de las vendettas políticas que siempre son injustas. Fue una bofetada con guante blanco y una lección política.

 

LECCIÓN

La lección de Ricardo Monreal consiste en que un político puede ser de izquierda, de derecha, de centro; morenista, priista, panista, perredista, etcétera, pero ante todo ello primero debe demostrar en los hechos un compromiso serio con la sociedad a través del cargo que ostenta. Como él, siendo senador de la República, tiene como máxima responsabilidad proteger y velar por los intereses del pueblo que representa.

Pero hay algo más todavía. La intervención de Monreal en la defensa de jóvenes inocentes, como es este caso, exhibe su compromiso con la sociedad, pero al criticar al sistema y a un gobernante que es miembro de su mismo partido rompe viejos estereotipos y paradigmas políticos. Es decir, está sentando un precedente en Morena, una tendencia en la Cuarta Transformación que lo está diferenciando incluso de otros morenistas que aspiran a la Presidencia en 2024 y que le está dando a ganar adeptos y simpatizantes entre la sociedad.

Esto no es poca cosa. Raras veces hemos visto casos similares en la historia política de México. Y es lo que todos los mexicanos queremos ver en nuestros gobernantes, que sean congruentes con su ideología, pero preferentemente responsables con los cargos que les ha tocado ocupar.

 

@_MarioCaballero

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