7 de enero de 1907, huelga de Río Blanco
Dr. Gilberto de los Santos Cruz
La huelga de Río Blanco fue el resultado de la extrema explotación en que vivían los obreros durante la época porfirista, los bajos salarios, los descuentos constantes por la descompostura de la maquinaria o Fiestas religiosas, la obligación del trabajador a comprar en las Tiendas de raya, las prolongadas jornadas y las cargas de trabajo excesivas para mujeres y niños, ante tales condiciones los obreros decidieron en el gran Círculo de Obreros Libres de Orientación Magonista.
A pesar de las medidas represivas de los patrones y el Estado fueron organizadas las huelgas de fábricas textiles de Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Querétaro, Jalisco y el Distrito Federal con el acuerdo de que la fábrica de Río Blanco seguiría para sostener los movimientos de las otras empresas. Al conocer el origen de la ayuda, los empresarios decidieron cerrar las factorías de la región el 4 de diciembre de l906 con la intención de quebrantar a los huelguistas. Los trabajadores aprovecharon la situación para plantear sus demandas que consistían en aumento salarial, reducción de la jornada, prohibición para emplear a menores de 7 años, así como la derogación de un reglamento represivo.
Una vez en huelgas los obreros enviaron comisiones a solicitar alimentos en las tiendas de raya de la región y también a la Presidencia de la República en los últimos días del año 1906 para pedir que intercediera en el conflicto. La Vicepresidencia recibió a la comisión obrera el 4 de enero de 1907 y le ofreció un fallo con justicia.
Los obreros retornaron esperanzados a sus fábricas, solo para enterarse por los periódicos que el fallo esperado fue a favor de la empresa y agregaban nuevas cláusulas al reglamento y una orden determinante de reiniciar labores el día lunes 7 de enero.
Los proletarios concentrados frente a la fábrica y renuentes a entrar fueron provocados por el administrador de la Tienda de Raya, lo que desató una respuesta violenta que terminó con el saqueo e incendio del establecimiento. De inmediato los amotinados fueron rodeados por los rurales, pero la arenga de una obrera de nombre Margarita Martínez impidió la represión. Pronto los obreros decidieron marchar hacia Orizaba gritando mueras a la dictadura. A su paso por el poblado de Santa Rosa liberaron a los presos saquearon e incendiaron la Tienda de Raya para luego continuar hasta un lugar denominado la Curva, cercano al pueblo de Nogales donde las tropas comandadas por el Coronel Rosalío Martínez, sin mediar una advertencia dispararon sobre la multitud desarmada y persiguieron a los que huían. Los muertos fueron concentrados en plataformas del ferrocarril trasladados al puerto de Veracruz y arrojados al mar. La persecución de los sobrevivientes duró varios días y cuando eran capturados se les golpeaba y encarcelaba para finalmente remitir a muchos de ellos a los trabajos forzados en valle nacional Oaxaca y al territorio de Quintana Roo. Estas huelgas junto con las de Cananea y los levantamientos organizados por el Partido Liberal Mexicano fueron los antecedentes inmediatos de la Revolución Mexicana de 1910-1919.
Previo al inicio de la Revolución mexicana, el 20 de noviembre de 1910, se suscitaron una serie de eventos económicos, políticos y sociales que acusaban el desgaste del régimen porfirista a inicios del Siglo XX. La emblemática huelga en la fábrica de hilados y tejidos ubicada en la localidad de Río Blanco, Veracruz, se produjo por el tipo de régimen laboral al que fueron sometidos los obreros, no sólo en aquel centro de trabajo, sino en todo territorio mexicano.
El conflicto estalló el 7 de enero de 1907, debido a la ausencia de acuerdos entre los trabajadores de la industria textil y los dueños de los consorcios más importantes del ramo en diferentes estados de la república, incluyendo a la Ciudad de México. El problema se centró en las demandas del sector obrero por la mejora de las condiciones laborales, la obtención de un salario más digno y la regulación del trabajo infantil, entre otras, mediante el Círculo de Obreros Libres, organización que los representaba.
En el último trienio de la primera década del siglo pasado comenzó el conflicto a nivel nacional dentro de la industria textil, el cual se agudizó con amenazas de huelgas generalizadas en los estados de Puebla, Jalisco, Veracruz, Querétaro, Oaxaca y el Distrito Federal, lo que paralizó momentáneamente la producción dentro de ese sector. Esto orilló a buscar la intervención de Porfirio Díaz en el pleito laboral, cuestión que fue desaprobada por los grupos de obreros más radicales, quienes repudiaban su largo mandato.
En los primeros días de enero de 1907, tras dos semanas del cierre de la fábrica, los obreros de Río Blanco decidieron levantar el paro de labores, pero el rechazo a sus demandas a través del nuevo contrato diseñado por las autoridades de la fábrica provocaron que los inconformes, enfurecidos atacaran la casa del oficial segundo del nuevo Círculo de Obreros Libres –aprobado por el entonces gobernador de Veracruz–, la tienda de raya de Río Blanco y las de las compañías ubicadas en la misma localidad.
La intervención de efectivos del ejército dejó como saldo 200 obreros asesinados, 400 prisioneros, 25 soldados fenecidos, 40 heridos y más de 1500 obreros despedidos.
La represión de los obreros de Río Blanco evidenció el clima laboral adverso al que eran sometidos la inmensa mayoría de los trabajadores en México, cuestión que se retomó en nuestra Carta Magna diez años después de esos lamentables sucesos, a través de la redacción del artículo 123 constitucional.









