La destacada feminista aconseja a las jóvenes que no se cansen de ser rebeldes, que cuestionen todo, y más aún esa noción que normaliza el sufrimiento y los maltratos.
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Las jóvenes deben defender con rebeldía su derecho a ser felices, y aún con más ahínco su corporalidad, que es su primer territorio, opinó la destacada y reconocida defensora de los derechos de las humanas, Martha Guadalupe Figueroa Mier.
Figura clave en el movimiento feminista mexicano de las últimas décadas, dice que adopta con gracia los calificativos que la describen como “incómoda, irreverente y preguntona”, a los que, advierte, no renunciará.
Tampoco está de acuerdo en pedirle a las jóvenes que sean sumisas ante la ola de crímenes que ocurren a diario en el país. Es más, cuenta que se emociona cuando ve las marchas feministas, como las que se esperan este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, porque tienen razón: no es posible tolerar que asesinen a mujeres y la respuesta sean vallas y condenas por hacer pintas en monumentos.
Pintas que, en su opinión, están resignificando estos monumentos, al hacer visible el hartazgo; con estas acciones “le están dando un nuevo lenguaje a las luchas que iniciamos las viejas, son ellas las que están continuando y les responden con actos infames como la colocación de vallas”.
Martha insiste: “Debemos ser felices, es nuestro derecho”. También prefiere alejarse de aquellas fórmulas culpabilizadoras que enaltecen el sufrimiento “como si fuera algo natural que sufras y no, el sufrimiento no debe ser normalizado, la gente no debe sufrir, como nos quieren hacer creer algunas religiones”.
Es por eso que les aconseja a las que hoy tienen la estafeta que están dejando “las viejas” feministas, que no se cansen de ser rebeldes, que cuestionen todo, y más aún esa noción que normaliza el sufrimiento y los maltratos “¿Dónde dice que debes sufrir? No, tienes derecho a la felicidad y a la dignidad, por eso debemos empezar defendiendo nuestro primer territorio que es el cuerpo para defender los otros territorios”.
La feminista, radicada en San Cristóbal de Las Casas, asegura también que ella no es la voz de las mujeres, o de las mujeres indígenas, como tantas veces le han dicho, porque las mujeres “tienen una voz propia, y las indígenas también tienen una voz propia, en todo caso, he tenido el privilegio de acompañarlas”.
El trabajo de Martha Figueroa fue reconocido en enero de este año por el Congreso del estado, un momento que no desaprovechó para recordar lo que falta, la










