La crisis aumenta en el soconusco

En estos últimos días, regresamos como al principio, de nuevo a un proceso de crisis en la que los migrantes se están movilizando en su obsesión por llegan a Estados Unidos.

Ahora, además de centroamericanos, se suman haitianos, y personas de otras nacionalidades que aspiran al sueño americano.

El mensaje del gobierno norteamericano, es que no serán admitidos y esto pone en un predicamento al gobierno mexicano, porque no tiene alternativa: los tiene que contener.

El problema es que los migrantes no entienden el mensaje humanitario, de mantenerse en la frontera sur y esto los lleva a desafiar a las fuerzas de seguridad mexicanos.

En estos momentos, el soconusco sigue siendo el escenario observado por miradas nacionales y extranjeras, que advierten que se están viviendo nuevos tiempos de crisis.

No hay nada que México les pueda ofrecer a cambio de quedarse en el soconusco, y tampoco los tapachultecos los quieren tener en este lugar, ya que les adjudican ser la causa de todas sus desgracias.

Cotidianamente hay un flujo de personas, particularmente guatemaltecos, que cruzan hacia Chiapas para ir a trabajar, para vender mercancías y se regresan, además de los migrantes que cruzan con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Es un flujo de carácter circular y un 80% es indocumentado”, explica, por su parte, el experto en migración del Colegio de la Frontera Norte (COLEF), Oscar Misael Hernández.

El experto aclara que también hay un tránsito constante de migrantes que cruzan el río Suchiate. «Desde el lado mexicano se puede apreciar todo esto en los puertos fronterizos en los puentes, donde están las oficinas del Instituto Nacional de Migración. Nadie hace nada; se hacen de la vista gorda.

Hernández señala que jóvenes guatemaltecos de entre 17 y 30 años pasan a los migrantes en balsas, y cobran el equivalente a 25 pesos mexicanos, poco más de un dólar por persona. Las caravanas han utilizado los puentes entre Ciudad Hidalgo, en México, y Tecún Umán, en Guatemala, así como el puente que cruza el río Suchiate y une a las localidades de Talismán, en México y El Carmen, en Guatemala. «Tecún Umán es una ciudad grande con carácter muy pintoresco y pueblerino, del lado mexicano es muy similar.

Es en esta referencia que la frontera sur se presenta como más accesible para el ingreso a México.  Para los centroamericanos es la ruta más viable, que ahora se ha convertido en la más usada para conformar las caravanas.

Precisamente es el lugar elegido por los famosos “polleros” o enganchadores que le ofrecen a cambio de un pago, llevarlos a Estados Unidos. De ahí que se diga que muchos de los que participan en las caravanas, están promovidos por estos “traficantes de migrantes”.

Por lo pronto la crisis ya está instalada en Chiapas, se considera que van en tránsito más de 3000 personas, entre ellas, muchas mujeres embarazadas y niños.

¿Qué hacer con numerosos migrantes, que además están seguros de lo que los polleros les han dicho, de que podrán estar pronto en territorio norteamericano?

La única estrategia que está siguiendo el gobierno mexicano, pero que no está funcionando, es el del acoso como contención. Sin embargo, los migrantes ya no se intimidan y por eso se habla de frecuentes confrontaciones entre migrantes y la Guardia Nacional.

El gobierno mexicano sabe que al final de cuentas, varios cientos de ellos habrán pasar a la frontera norte, para que al poco vuelvan a ser regresados y comiencen de nuevo su proceso de caravaneros.

Sortear el territorio mexicano seguirá siendo la mayor barrera para los migrantes en su objetivo por llegar a Estados Unidos. Las estimaciones que se tienen es que alrededor de un 20 a un 25 por ciento de las personas que inician el viaje, logran llegar. El grupo se va desmembrando a lo largo del camino porque son miles de kilómetros lo que les espera”, destaca Carlos Salvador García, autor del libro «No más muros. Exclusión y migración forzada en Centroamérica”, que fue base del documental «Casa en Tierra Ajena”.

Por lo pronto la crisis ya está instalada y nadie tiene una idea clara del final que tendrá está película de largo metraje, que todavía no tiene como terminar. En muchos casos, los procesos se siguen repitiendo: los deportan y luego vuelven a intentarlo.

Son miles los que seguirán buscando llegar a la frontera norte.

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