Puntos Fiscales
José Luis León Robles
Buenos días distinguidos lectores, el día de hoy esta relacionado con los últimos sucesos de manifestación que realizaron los estudiantes de la normal Mactumactzá, más allá de todo el desmán que hicieron y si las autoridades debieron o no permitir todos los daños ocasionados, es necesario centrarnos un poco en que son los normalistas, ya que es uno de los colectivos de estudiantes mejor organizados en el País. Las normales del estado, son centros educativos que reciben estudiantes de las zonas rurales más pobres del país, en ello se maneja un tipo de régimen llamado internado, según la filosofía de este tipo de instituciones educativas forman hombres íntegros y libres en el que representan la digna carrera magisterial. Entonces podemos concluir que un normalista es un estudiante de magisterio, pero de una corriente revolucionaria. El antecedente de las escuelas normales, aunque usted no lo crea mi distinguido lector nace en la revolución mexicana, en aquellos tiempos cuando nuestro hermoso país era una sociedad dedicada al campo. En ese tiempo se emprendió una gran travesía en materia de educación con maestros rurales, en el que no únicamente enseñaban a leer y a escribir, sino que enseñaban talleres como la carpintería, por ejemplo. De acuerdo a la historia el problema empieza cuando México deja de ser rural Y el Gobierno Revolucionario, en estos enfoques estas escuelas siempre han tenido una visión de izquierda, contrapuesta con la visión del gobierno mexicano, pero sin lugar a dudas esto ha sido una lucha que pareciera nunca terminar. De esa escuela existieron dos líderes por así llamarlos guerrilleros en los años sesenta y setenta del siglo pasado: Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas, quienes los alumnos contemporáneos a la fecha los veneran. Uno de ellos siendo maestro organizaba y asesoraba a campesinos acerca de sus derechos fundamentales, fundando el grupo llamado partido de los pobres. Uno de los golpes jurídicos hacía esas instituciones educativas se suscito en el año 2013, ya que la aprobación de la reforma educativa propuesta por el Expresidente Enrique Peña Nieto, en el que se introducía un sistema periódico de evaluación para los maestros, provocó la furia de ese gremio constituido por estudiantes y docentes, que, con especial virulencia en Guerrero, se echó a la calle en varios Estados del sur de la República. El reclamo fue la ausencia de garantías para la transparencia en los procesos de adjudicación. Históricamente, un normalista que entraba en una escuela pública después de cursar la secundaria, al terminar su formación de cuatro años obtenía un puesto de trabajo de forma automática. A este punto es donde quiero llegar, siendo el gobierno que muchos años les otorgó un goce y disfrute laboral, sin necesidad de realizar un examen de oposición, tener garantizado un trabajo y de pronto acabar con todos esos privilegios de tajo, es lo que ha venido propiciando esa serie de movimientos radicales, donde ahora las plazas salen a concurso y ya no es posible heredarlas. Hoy en día por esas manifestaciones donde se han venido afectado los derechos de terceras personas y también del patrimonio del Gobierno, los normalistas rurales se han vuelto sujetos criminalizados y racializados, no únicamente por la pobreza de sus contextos de origen, sino por el potencial político históricamente que se ha construido durante muchos años en la historia de nuestro país, en aquellos contextos empobrecidos donde llegan a trabajar y desde donde construyen su base de apoyo. Los movimientos estudiantiles muchas veces se han visto como movimientos políticos desestabilizadores cuando se adhieren a las injusticias sociales de organizaciones sociales. Hoy en día puedo establecer que la historia de estas escuelas normalistas ha tenido contrapuestos como la evolución de la sociedad y del gobierno, por ello es indispensable que exista los canales adecuados de comunicación para efectos de no seguir dañando los derechos de terceros. Agradezco la atención prestada a esta su columna y si dios no los permite nos estaremos leyendo la próxima semana.










