Coche bomba en México: la violencia que ya no puede ser minimizada

Puntos Fiscales

José Luis León Robles                        

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Hay hechos que no solamente deben medirse por el número de personas heridas o por los daños materiales que provocan. Hay acontecimientos que, por su naturaleza, obligan a preguntarnos qué está sucediendo con la seguridad de un país. El coche bomba que explotó frente a la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, Zacatecas, es uno de ellos. La noche del 30 de agosto, un vehículo que presuntamente había sido robado y acondicionado con artefactos explosivos detonó frente a las instalaciones policiales. El saldo preliminar fue de 11 personas lesionadas, entre ellas una mujer policía y tres menores, además de daños en viviendas, inmuebles y vehículos. Las autoridades han señalado como una de las principales líneas de investigación la posible participación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Pero más allá de la investigación criminal, existe una pregunta que debería preocupar a toda la sociedad mexicana: ¿qué significa que organizaciones criminales recurran nuevamente a vehículos cargados con explosivos para atacar instalaciones de seguridad? No es un hecho aislado, El coche bomba de Ojocaliente no apareció de la nada. México tiene antecedentes de ataques de esta naturaleza y, durante los últimos años, se ha observado una preocupante evolución en el empleo de explosivos por parte de grupos criminales. En 2024, por ejemplo, se registraron ataques con vehículos cargados con explosivos contra instalaciones policiales en Acámbaro y Jerécuaro, Guanajuato. En diciembre de 2025, un coche bomba explotó frente a una comandancia de policía comunitaria en Coahuayana, Michoacán, dejando un saldo particularmente grave. Ahora, Zacatecas vuelve a colocar el tema en el centro de la discusión. De acuerdo con información publicada este 1 de septiembre, el estado acumula 10 eventos relacionados con explosivos durante 2026, siete de ellos dirigidos contra fuerzas de seguridad. La cifra debería encender todas las alarmas, porque una cosa es enfrentar delincuencia armada, y otra muy distinta es comenzar a observar una delincuencia que incorpora métodos capaces de producir explosiones de gran impacto en zonas urbanas. El uso de un coche bomba tiene también un componente psicológico. El objetivo no necesariamente es únicamente causar víctimas. También pretende generar miedo, demostrar capacidad operativa y enviar un mensaje: “podemos llegar hasta donde se encuentran ustedes”. Cuando un grupo criminal coloca un vehículo cargado con explosivos frente a una comandancia policial, el mensaje no solamente se dirige contra los elementos de seguridad. También alcanza a los ciudadanos que viven alrededor. En Ojocaliente, la onda expansiva dañó viviendas, vehículos e inmuebles cercanos. La ubicación de la comandancia, en una zona habitacional, amplificó las consecuencias del ataque y aquí aparece uno de los mayores riesgos. La violencia criminal deja de ser un enfrentamiento entre delincuentes y autoridades cuando la población civil queda atrapada en medio de las disputas. Durante décadas, la imagen del narcotráfico estuvo relacionada principalmente con armas de fuego, enfrentamientos, secuestros, extorsiones y ejecuciones. Hoy esa realidad es mucho más compleja, los grupos criminales han demostrado capacidad para utilizar drones, artefactos explosivos, vehículos modificados, bloqueos coordinados y otras tácticas destinadas no solamente a atacar personas, sino a paralizar comunidades y desafiar directamente a las instituciones. Un análisis histórico publicado recientemente señala que México acumula más de tres décadas de episodios relacionados con coches bomba, aunque su utilización ha sido intermitente. El mismo recuento identifica una mayor presencia de esta modalidad durante los últimos años. El Estado no puede conformarse con investigar quién colocó el explosivo. Debe investigar quién financió, quién ordenó, quién proporcionó los recursos, quién facilitó la logística y qué estructura criminal permitió que el ataque pudiera realizarse. Agradeciendo de antemano su amable lectura, si el creador nos lo permite nos estaremos leyendo la siguiente semana en esta su columna.

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