Negligencia en San Fernando; SOS al gobernador Rutilio Escandón Cadenas

A principios de año, en el mes de febrero, este medio de comunicación volvió a dar a conocer un añejo problema de salud pública que viven en la localidad Benito Juárez, municipio de San Fernando, donde en especial, una familia tuvo que “deshacerse” de sus hijos y nietos por el peligro que corren por un drenaje colapsado en la avenida El Rosario, casi esquina con la calle La Brecha.

Doña Asunción Magdaleno Morales y su esposo Saúl Guzmán Castillo han tocado las puertas que dan acceso a la oficina del alcalde Juan Antonio Castillejos Castellanos, para implorar que lleguen a resolver el problema sanitario, pero las 10 veces que han acudido como mínimo no localizan al edil o simplemente no los recibe. Lo mismo hicieron en diversos departamentos y con los integrantes del Cabildo, pero nadie, absolutamente nadie, interviene. Pareciera que todos están controlados, maniatados, por el munícipe.

En otra entrega periodística, se pidió la intervención directa del secretario de Salud, doctor Pepe Cruz, ya que al ser un problema de salud pública, podría intervenir para que el Ayuntamiento de San Fernando haga un esfuerzo en canalizar recursos para emprender la obra, ya que la vivienda colindante está en peligro debido a que las aguas negras “agarraron camino” hacia una grieta que se localiza al interior del domicilio, generando pestilencia y el riesgo de que el terreno se ablande y provoque el derrumbe del inmueble.

En más de una ocasión el alcalde -a quien se le han hecho ver sus errores por su forma selectiva de gobernar y por actos de corrupción, sindicaciones que han sido avaladas por la propia Auditoría Superior del Estado al hacer público las millonadas de pesos que se han desviado-, ha vociferado a los cuatro vientos que no hará efectivo la reparación del drenaje, simplemente porque no se le “hinchan los cojones” y porque se hará, si es que hace, cuando él diga, no cuando se lo exija la parte afectada y el periódico que está abogando.

Como medio de comunicación sólo somos receptores de las inconformidades y al mismo tiempo, portavoz de éstas. Si la autoridad pretexta argumentos infantiles, propios de un delincuente disfrazado de alcalde, pues que lo vea entonces el Congreso del Estado, mínimo, a quien la familia afectada, ha pedido también públicamente que se acerquen para que conozcan el problema. No es un invento ni se buscan señalamientos dolosos.

La responsabilidad de un funcionario es atender a la ciudadanía. Si la familia no le retribuye votos o apoyo generalizado a su gobierno, pues que Castillejos Castellanos se dedique a otra cosa como seguir administrando sus tortillerías, terrenos, concesiones, predios, etcétera, que seguramente se ha ganado con el sudor de su frente. Si pidió mano para ser edil pues que gobierne para todos, sin preferencias.

Es la propia ciudadanía que lo ha declarado un alcalde negligente porque no cumple con su obligación. Lo tacha de indolente pues le caracteriza falta de voluntad para hacer las cosas que no le benefician, claro, a él o a su familia; se muestra indiferente; es pedante porque si de algo presume es que, con su actitud y sus palabras, cree que tiene grandes conocimientos, o hace creer que los tiene; y, sobre todo, soberbio, porque es despreciable en su trato hacia los demás.

Vaya racimo de «cualidades» las que posee Juan Antonio Castillejos Castellanos. Estamos de acuerdo en que debe dejar de lado sus berrinches y responder la demanda ciudadana de una familia que ha preferido mandar a sus hijos a la lejana Tapachula, donde son originarios, a exponer su integridad física.

Lamentable, muy lamentable que no se resuelva una demanda social que se presentó desde hace seis años. El Ayuntamiento ha tenido el tiempo suficiente para presupuestar el recurso para rehabilitar el drenaje. A esta actitud del gobernante municipal, como lo ha llamado la ciudadanía, es una negligencia.

A las pruebas en contra, el valemadrismo del alcalde; a las denuncias públicas vertidas en los medios de comunicación impresos, digitales y de televisión, ignorancia. Ahora que ha llovido, los olores nauseabundos se dispersan, pero en cuestión de horas, cuando los rayos del sol arrecian, el lugar se convierte en un hervidero de gusanos, recepción de basura y se forma una zona pantanosa que el día menos pensado puede ser el escenario de una tragedia.

Este es otro aviso para la autoridad municipal, para la Secretaría de Salud, para el diputado representante del distrito local y federal, para que se ponga a trabajar y ojalá la enésima denuncia llegue a oídos del gobernador Rutilio Escandón Cadenas para que el grito de auxilio no se pierda en estas páginas.

La familia de doña Asunción Magdaleno Morales y su esposo Saúl Guzmán Castillo, lo suplica. Ojalá la función social del Diario de Chiapas tenga respuesta de la parte oficial. No le demandamos al alcalde otra cosa que no esté en sus manos: que trabaje por lo menos una vez en su vida. Como lo dijimos hace varios ayeres, si toma el asunto de una denuncia ciudadana como personal, allá él y su conciencia.

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