Chiapas duerme para castigar la violencia vicaria
La pérdida de valores en las relaciones de pareja, en donde los hijos son la parte medular para la estabilidad emocional, principalmente de las mujeres, se refleja en los núcleos familiares. Lo decimos porque quizás usted haya oído hablar de la ley vicaria, una forma de violencia que los hombres utilizan a través de los progenitores como carne de cañón para hacerle la vida imposible a la mujer.
Sin duda, una situación despreciable, que raya en la bajeza machista. El tema no es nada sencillo. Agarró auge hace una década aproximadamente, cuando se hicieron públicos varios casos de separación de mujeres víctimas de violencia doméstica con hijos. En la historia contemporánea, esto siempre ha sido una constante, pero hoy la presión de la sociedad ha dado un giro protector que no se hace efectivo por la falta de una reglamentación en los estados para atender el caso de manera imparcial.
Lo que se vive actualmente dista mucho de la justicia que debe establecer la autoridad. Regularmente las leyes les permiten a los padres compartir la custodia de los menores a pesar de que las denuncias y evidencias los sindican como maltratadores de sus parejas, quitándoles a los hijos bajo argumentos que quebrantan a la autoridad. Esa es la amenaza constante: “Te quitaré a tus hijos…te daré donde más te duele”, la sentencia histórica.
Otra circunstancia es el no pago de la manutención de los hijos y ello, acá y en China, se le llama atentado al derecho que tiene el niño o niña. Por naturaleza humana, la mujer es la protectora de sus vástagos. A diferencia del hombre, ella procura y atiende en la educación aun así les niegue el apoyo el padre.
El tema de la ley vicaria sale a relucir debido a que recientemente el Estado de México aprobó el reconocimiento de este tipo de violencia. Otras tres entidades Hidalgo, Zacatecas y Yucatán, tienen avanzada la propuesta, mientras que las otras 28, incluida Chiapas, ni por asomo han tratado el tema.
Los legisladores chiapanecos tienen en este tema, una oportunidad para defender a las mujeres de las atrocidades que se desarrollan en los juzgados. El caso ya renombrado del senador Noé Castañón Ramírez, quien se divorció de su señora esposa, pero en este proceso judicial, le quitó la custodia de los hijos utilizando, primero, el poder e influencias de su señor padre, y ya después (desde hace más de 4 años) como integrante del Senador de la República, bajo las siglas de Movimiento ciudadano, ha hecho todo por no permitir que la señora pueda ver a sus hijos.
En este caso, emulando la violencia vicaria, Castañón ha generado, según las propias palabras de la señora Mayté López, daño físico, psicológico, emocional, a los hijos, y, por supuesto, a ella. En los medios de comunicación este asunto particular ha ventilado amenazas verbales, la sustracción de los hijos, y ha señalado la imputación de hechos delictuosos falsos donde intentan demostrar la dilación procesal injustificada.
Ella denunció que, desde hace seis años, cuando Noé Castañón aún no era senador, pero que estaba protegido por su señor padre del mismo nombre, «secuestró» a sus tres hijos y desde entonces no ha podido verlos. De esos seis en los últimos dos y medio no sabe del paradero de sus progenitores”.
La lucha en los tribunales, dijo, ha sido incansable, en todas le he ganado, pero él prolonga el proceso con amparos y mentiras. Son años de violencia, terrorismo y violencia institucional hacia mí y mis hijos, dijo. En respuesta, Castañón se defiende que este es un asunto legal que no puede tratarse en los medios de comunicación.
Por lo pronto, en lo que los legisladores del país y de Chiapas se ponen a trabajar para que hechos como este no se repitan, la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentó jurisprudencia al señalar que el menor de edad tiene derecho a convivir con quien no tiene la custodia a fin de generar lazos afectivos con ambos padres, protegiéndose así el sano desarrollo de su personalidad.
Lo que es un hecho es que en estos tiempos “modernos”, no hay cabida para que “poderosos de la política” hagan y deshagan de las leyes a su antojo en detrimento de mujeres que su pecado es querer garantizar un desarrollo infantil con amor, alejado de peleas maritales.
El ejemplo de bajeza referido en este espacio debe desterrarse. No existe explicación lógica del tipo de servidores públicos que tenemos como legisladores, si lo único que exhiben es pobreza mental. Ni Chiapas ni México merecen más parásitos que en el seno familiar encarnan los verdaderos monstruos que nos representan. Por ello urge que el Congreso de Chiapas deje de lado la pasarela y se pongan a trabajar en favor de las causas de mujeres y niños que son vulnerados por machistas que se dicen salvadores de la patria.










