Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La prisa de unos dejó un buen día para Isabel, que este domingo levantó su puesto de mochilas hasta las ocho de la noche, mientras los apresurados que nunca faltan regateaban hasta la última oferta.
De sus cuentas estimó que, solo el domingo, vendió alrededor de seis mil pesos vendiendo mochilas en su puesto callejero, una oportunidad que solo se le presenta al inicio de los ciclos escolares.
“Vendí unas 42 mochilas, con precios que van de los 150 a 250, aunque en la tarde noche ya buscaban la opción más barata”, cuenta mientras ofrece sus artículos en el centro de la ciudad.
“Todavía hoy en la mañana algunos pasan buscando mochilas, sobre todo compran las de 150 pesos para salir al paso”, asegura.
A unos metros, en una tienda establecida, las mochilas se ofrecen a partir de 300 pesos, pero los costos aumentan exponencialmente de acuerdo a la marca, llegando a costar hasta 900 pesos, y más si se trata de alguna edición especial o que esté relacionada con un cantante, actriz o película.
Es ahí donde vendedoras como Isabel encuentran un nicho de venta, ofreciendo productos similares pero que son accesibles a la mayoría de las personas.
“Son mochilas resistentes, si las cuidan bien les dura el ciclo escolar”, y también cuenta que estos productos los traen del centro del país, en grandes volúmenes, que le contaron del negocio y decidió entrarle porque necesita el dinero.
Mientras habla, un hombre joven se le acerca a preguntarle algo, le muestra unos billetes para ver si puede cambiarlos y pregunta si se quedará hasta noche este lunes “porque las ventas siguen buenas”.
No lo piensa tanto. Isabel comenta su deseo de vender lo más que sea posible para obtener buenas ganancias, y luego continuar con los productos de siempre; cubrebocas, accesorios para teléfonos celulares y cargadores.
Según estimaciones de la Asociación Nacional del Pequeño Comerciante (Anpec), este regreso a clases significó un desembolso promedio para las familias de dos mil 800 a tres mil 200 pesos por hijo o hija, y son los uniformes y mochilas unas de las compras más caras que deben resolver.
La misma organización, reconoce que este 2022 esos artículos cuestan un 30 por ciento más que el año anterior, como efecto de la inflación económica del 8.15 por ciento, hasta este lunes.
Como lo señala la Anpec, los padres y madres vienen de un largo periodo en el que no se vieron sujetos a comprar útiles, uniformes y mochilas, y ahora, con el regreso a clases presenciales, deben hacer frente a una escalada de precios generalizada, que explica por qué los productos de venta en la calle están entre los más buscados.










