Cincuenta días sin clases para renunciar a director de la UPN

El miércoles pasado regresaron a las aulas de la Universidad Pedagógica Nacional cerca de 900 alumnos que exigían la renuncia del director José Bastiani Gómez. Fueron casi dos meses de paro. Cincuenta días para ser exactos los que los jóvenes universitarios pelearon hasta que la Secretaría de Educación cedió y como premisa principal, aceptó el cese del funcionario educativo.

¿Por qué se esperó tanto tiempo la dependencia educativa para decidirse a remover a Bastiani?, un director a quien se le investigan actos de corrupción, acoso laboral, violencia de género y nepotismo. Existe una auditoría que determinará si hubo excesos administrativos, además de una investigación por el proceder contra mujeres, principalmente.

Sin embargo, habría que interpretar lo que dice el director de Educación Secundaria y Superior de la Secretaría de Educación, Juan Jesús Guillén Miceli, quien sostuvo que “fue separado del cargo solamente para que se haga la investigación y la Secretaría de la Honestidad y la Función Pública determine lo que corresponda en función de las inconformidades que presenta los trabajadores”.

Lo que significa que puede regresar en cualquier momento y a como se ven las cosas, su reemplazo momentáneo en calidad de enlaces en las negociaciones serán Alonso Méndez López y Ana María Avendaño, designaciones que no se aprobarán, hasta donde sabemos, por ser allegados al director suspendido.

Se difundió el mismo día de la firma de acuerdos para levantar el paro, que el par de mentores descritos como emergentes no tienen la simpatía general de alumnos ni de los mentores.

De ahí que de confirmarse que a los estudiantes y a la plantilla de docenes les están dando “atole con el dedo”, la inestabilidad persistirá y los problemas continuarán, pese a la buena voluntad del personal académico y de los alumnos, que habría que decirlo, se negaron a recibir clases virtuales pues era como darle la razón a la Secretaría de que el sindicado director “era una blanca paloma” en el conflicto.

La Universidad de entrada viola los preceptos que la rigen, pues en más de un caso irregular detectado, el director investigado metió a varios jóvenes que no provienen de las normales, requisito básico para poder ser admitido es proceder de las zonas rurales y estar dentro de la plantilla del magisterio

En su plan de estudios la UPN establece que es “una Universidad creada por el magisterio para el magisterio”, cuyo propósito es formar profesionales de la educación”. En este caso, si se hace una revisión exhaustiva, se constatará que hay de chile y de manteca, menos egresados de las normales.

Sin embargo, este último hecho, se conoció, ya lo contempla la Universidad en una reforma que se emitió recientemente, pero que los egresados de las normales desconocen, de ahí su frustración a lo que llamaron un engaño por parte de la autoridad educativa superior.

En este sentido, Miriam Gómez Ordoñez, vocera de los trabajadores, dijo que, para no continuar afectando la educación de los jóvenes, se aceptó que se haya separado del cargo al directivo, aunque están a la espera de los resultados que arroje la auditoría.

Sin embargo, no es desatinado decir que el cuerpo administrativo que acuerpaba al director, tuvo en estos 50 días de paro, el tiempo suficiente para enmendar irregularidades administrativas y salir “limpio” en las investigaciones que de manera tardía inició la Secretaría de Educación.

La operación política de la Secretaría de Gobierno de la zona metropolitana apenas tuvo el tiempo necesario para lograr acuerdos con el grupo inconforme, pues el retraso en los trámites oficiales impidió que los posgrados y maestrías que se promueven en la Pedagógica Nacional sufrieran severas afectaciones en tiempo y forma en lo programado para lograr los títulos correspondientes.

Una situación que también responsabiliza al cuerpo directivo de la Universidad, es que se conoció durante el paro laboral que ha habido fallas garrafales en la convocatoria que se emitió a principios de año con respecto a la entrega de títulos profesionales, tanto que no se conocía que ya hay licenciatura en Intervención Educativa, la cual nadie sabe cómo se mastica, menos cómo se come.

Si lo que se ve en los hechos no se empieza por transparentar el ejercicio y los alcances de la UPN, los problemas continuarán en esta casa de estudios.

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