No hay dinero que alcance y nos seguimos endeudando

Los conservadores mal pensados, dieron el grito en el cielo al darse cuenta que a la administración federal le fue autorizado endeudarse por un monto superior a 1 billón 170 mil millones de pesos. Una cifra inimaginable para cualquier mortal mexicano que no llega a comprender cuánto dinero es en realidad y el impacto que se tendrá en los años futuros por el pago de intereses.

El viernes por la madrugada, la Cámara de Diputados aprobó, en lo general y en lo particular, el dictamen que expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2023, en la cual se prevé obtener un total de 8 billones 299 mil 647.8 millones de pesos, pero de él se desprende que el gobierno tendrá un gasto superior al 13 por ciento al que se realizaba en años anteriores.

Para decirlo en palabras llanas o en español, como coloquialmente se conoce, es una deuda muy fuerte, pero al final es normal que un gobierno se endeude para sacar a flote sus programas planteados.

Lo malo es que siempre le dejan que sea el próximo gobierno el que resuelva lo que viene. Este caso, si lo comparamos, es igual al que está sufriendo, en el ámbito local, la administración de Rutilio Escandón Cadenas, que tiene que hacer malabares para pagar los intereses de la deuda millonaria que heredó la gestión de Juan Sabines Guerrero desde el 2006, quien dejó hipotecadas las arcas públicas hasta el 2036 (por 30 años), siempre y cuando, las administraciones siguientes cumplen con los pagos moratorios establecidos.

Afortunadamente, en esta administración, de acuerdo con las declaraciones recientes al Diario de Chiapas por el secretario de Hacienda, Javier Jiménez Jiménez, no ha habido un peso que se haya pedido prestado. Es decir, se está trabajando con el mismo presupuesto que se obtiene de las aportaciones federales y de lo que se recauda en Chiapas.

Los economistas en esto del manejo de los recursos nos la pintan muy bonito, pero no explican ni detallan el calvario que sufrirán las próximas generaciones.

No se entiende, por ello, que, en el paquete presupuestario de 2023 federal, salga a relucir que Petróleos Mexicanos está autorizado a adquirir un endeudamiento interno por 27 mil millones de pesos y uno externo de 142.2 millones de dólares. Insistimos, no vislumbramos cómo se pagará

De lo que sí aprueban los economistas es que el presupuesto de la ley de Ingresos es el mayor incremento que tiene en términos reales en los últimos 14 años.

La pregunta obligada es ¿por qué tanto dinero se pedirá prestado? Y la respuesta sencilla es que todo indica que se han acabado los recursos que se tenían guardados, debajo del colchón, literalmente hablando. Lo ciertos es que los dineros que se solicitarán no van con la realidad que se pregona cada mañana, y, por tanto, la expectativa rebasa lo que pudiéramos imaginarnos. 

Otro factor que quizás el gobierno tomó muy en cuenta, es que al no tener reservas -aunque no se dice, la mayoría se gastaron en la entrega de apoyos sociales-, es que cada año el incremento de pagos de pensiones es desproporcionado debido a que nos estamos volviendo un país con mucha población de la tercera edad.

El Inegi ha documentado que la población de 60 años y más pasó de 1990 a 2020, de 5 a 15.1 millones de habitantes, lo cual representa 6% y 12% de la población total, respectivamente. Este incremento evidencia el proceso de envejecimiento y esto cuesta mucho dinero.

Se entiende que la situación a falta de dinero se irá complicando cada vez, por ello a los gobiernos se les hace muy fácil recurrir a los préstamos. Ahora que, si durante el año fallan las políticas de recaudación fiscal, la bola de nieve va rodando al máximo hasta que explote.

Antes de pensar que estamos muy lejos de que esto suceda, lo que sí es una realidad es que los gobiernos se van por lo más fácil.

Lo rescatable, por ahora, es que la política fiscal del gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece que ha dado buenos resultados, pero, al mismo tiempo, este gobierno ya está planeando enfrentar las próximas elecciones federales y por ello, tiene que tener los recursos necesarios para blindarse y refrendar su triunfo, así sea al costo monetario que sea.

Esto no es nuevo, todos los gobiernos lo han hecho, acá lo malo es que las deudas se van acumulando y hasta los que han pregonado que estas prácticas ya se habían acabado, nos demuestran que la demagogia permea en la clase política en el poder. Con esto de la política, y el final de los sexenios, los mexicanos recordamos una parte de la famosa letra de una de las canciones de José Luis Perales que viene como anillo «para ya saben quién»: “¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido, a quién podré contarle que te siento lejos…?

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