Caso Ayotzinapa, más incógnitas
El tema está más entrampado que hace ocho años cuando se registró la desgracia. Por donde quiera que se le vea, en el caso Ayotzinapa, no se sabe para dónde jalar. El gobierno no las ha traído todas consigo desde que metió a la cárcel a Jesús Murillo Karam, ex titular de la extinta PGR; o cuando Alejandro Encinas hizo declaraciones a un diario The New York Times que le cuestionan la objetividad en las investigaciones, y, principalmente, ante las recientes inconsistencias dictaminadas en los mensajes de WhatsApp sobre el resolutivo maestro del gobierno federal al tema referido. Todo ello deja más dudas que certezas en el manejo del polémico tema.
La Comisión de la Verdad creada exprofeso para resolver en definitiva el caso de los 43 jóvenes desparecidos y confirmados como muertos por el gobierno desde hace años, lo llamó hace cinco meses, un “crimen de Estado”. Cuatro militares están en la cárcel a partir de esta declaración de Encinas y el enjuiciamiento de Murillo Karam, los logros de esta investigación que el propio mandatario federal había instruido realizar, y con ello cumplir con uno de los temas prioritarios que utilizó como bandera de campaña.
Las 467 capturas de pantalla que exhiben “todo el proceso de persecución, captura y desaparición de los muchachos” en la investigación del caso Ayotzinapa “son inconsistentes”, concluyó el grupo de expertos que investiga el caso. Y justo es lo que había reconocido Encinas al diario estadounidense en entrevista, que las pruebas contra de los imputados no habían podido validarse.
Natalie Kitroeff, una de las autoras del reportaje publicado en el diario de Estados Unidos hace una semana, cita que los peritajes están en proceso, pero que un gran porcentaje de ellos han sido invalidados “por el hecho de que no contaban con elementos suficientes para acreditarlos”.
Es decir, los mensajes que se presentaron como prueba fehaciente, como una pieza clave de la evidencia, están en duda. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes ha sentenciado que en el “caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa no se puede confirmar la veracidad de las capturas de pantalla de los mensajes de WhatsApp que presuntamente se enviaron los involucrados en la desaparición”.
Las capturas forman parte del informe presentado en agosto por Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y titular de la Comisión para la Verdad y el Acceso a la Justicia para este caso.
En un inicio dijimos que el caso está más confundido, empantanado y enredado que nunca, y cómo no, si por lo que conocemos en el transcurso de las investigaciones, ahora se confunde más quién podría estar atrás de esta masacre. Si no lo cree así, vea lo que se dijo para señalar que las pruebas carecen de veracidad:
“Se determina que no es posible garantizar la originalidad de los mensajes que fueron capturados en imágenes, o mediante registro fotográfico, ya que no se puede determinar mediante el estudio de la metadata de los ficheros su autenticidad, dado que no es posible verificar la fecha de creación original del mensaje, mediante la herramienta Exiftool.
“Tampoco es posible identificar el tipo de dispositivo (celular) donde se encuentra configurada la cuenta de WhatsApp de la cual se realizó la copia tipo screenshot objeto del análisis forense solicitado”, explicó Francisco Cox Vial, integrante del Grupo.
“El ‘doble check azul’ en algunos mensajes capturados mediante screenshot aparentemente en octubre de 2014, opción que permite la verificación de lectura del mensaje por parte del receptor, no es coherente ya que esta funcionalidad fue incorporada en la App el 20 de noviembre de 2014.
Si esta hipótesis resulta cierta, ahora cuáles serán las pruebas que se tengan para esclarecer la desaparición de los jóvenes. No cabe duda que se está peor que al principio, con cabos sueltos, y millones de litros de tinta regados en los medios, sin que hasta el momento haya alguien diga qué fue lo que pasó en Iguala, Guerrero, entre el 26 y 27 de septiembre de 2014.
El presidente Andrés Manuel López Obrador en defensa de Encinas, dijo que es un “un hombre íntegro, recto, incapaz de falsear información” y que dentro de las investigaciones en al FGR hay una especie de rebelión porque no se esperaban que se reiniciara con la investigación.
Por lo pronto, los cuatro militares presos y el exprocurador tienen a su favor la inconsistencia de las pruebas. Ahora habrá que ver cuál es el siguiente paso de la Comisión de la Verdad o de la vergüenza.










