Alcalde de Tonalá, a la espera de la estocada final
Entendería el alcalde de Tonalá, Natividad de los Santos Miranda, ¿que con la salud y alimentación de la gente no se juega? ¿Sabrá ahora que por su omisión y negligencia hubo graves daños a la economía de pequeños y grandes comerciantes que quedaron varados tres días en la carretera por el bloqueo que hicieran los pobladores de Bahía Paredón?
¿Sabrá distinguir ahora que no es lo mismo andar imitando a los becerros en las cantinas, fingiendo ser cantante, que valorar la importancia que representa trabajar a conciencia para hacer el bien a la población que depositó en él su confianza?
¿Tendrá la capacidad para evaluar lo que realmente representa para cientos de familia que viven de la pesca que su fuente de empleo se pierda por completo?, y peor aún, que esté contaminada su área de trabajo, como es la zona donde se cosechan los productos del mar.
Al morenista ¿le habrá quedado claro que cuando la gente se une hace valer su derecho? ¿Tendrá en mente que si no se pone las pilas pueden los pobladores llegar a ignorarlo por completo y hacer en no más de un mes un nuevo movimiento en el que pidan ruede su cabeza?
¿Entendería el mensaje subliminal que le hizo ver la secretaria general de Gobierno, Victoria Cecilia Flores Pérez, al hacerlo a un lado del pódium principal durante las negociaciones con la comisión especial representativa de Bahía Paredón y donde no pudo defenderse de los bravos ataques de lo que fue objeto por su negligencia para tomar las riendas del municipio?
Muchas preguntas y una sola respuesta: el alcalde de Tonalá sólo usa su cabeza para ponerse sombrero y que no le pegue el sol, no para pensar ni mucho menos gobernar con eficiencia.
Fueron tres largos y agónicos días en los que la máxima autoridad en la entidad estuvo enfadado al darse cuenta que sus instrucciones de que iniciaran los trabajos para hacer funcionar la planta al cien por ciento fueron renegadas por el munícipe. En suma, la valió un cacahuate que el propio mandatario haya instruido la entrega de más de 70 millones de pesos para terminar con el funcionamiento de la obra.
Casi dos años después suenan huecas y falsas las palabras que hacía el edil de aquel entonces, en el 2021, Manuel Narcía, hoy diputado federal, frente a un acto encabezado por el gobernador cuando se puso en marcha la planta: “la entrega de esta importante infraestructura permitirá brindar bienestar a las y los tonaltecos…”.
Más de 700 días después su relevo está peor pues las denuncias para rescatar la actividad comercial de Paredón no le han importado. Es más, en campaña Natividad prometió poner en marcha la planta que, por razones hasta ahora no entendibles, nunca se echó a andar.
Al alcalde no le interesó nunca atender las quejas y acercamientos de los pobladores, tan es así que hoy la gente padece cuadros de salmonelosis y otros daños a la salud, producto de la contaminación del estero.
Por eso en el encuentro en palacio de gobierno, al edil le llovieron acusaciones que demostraron su falta de interés para resolver los problemas de su pueblo. La titular de la Secretaría de Gobierno tomó nota y, lógico, se lo hizo ver al mandatario. Ahora se entiende porqué la población se negó en todo momento aceptar la intervención del alcalde si éste ha sido el principal funcionario que tenía la responsabilidad de echar a andar la planta.
Lo que se descubrió es que, si en lo inmediato no se empieza a tratar el agua, caerá la actividad económica y la zona boom de Tonalá y sus playas, llámese Puerto Arista, Playa del Sol, Madresal, serán un paraíso perdido. En las negociaciones se acordó que en tres meses la planta estará lista. Ojalá así sea por el bien de esta población noble y trabajadora de la Costa Chica de Chiapas.
De no ser así, ¿quién querrá ir a consumir productos del mar en la zona de Paredón si se ha denunciado que las aguas negras recorren el río que desemboca el mar? Es triste y muy lamentable, que el morenista Natividad de los Santos en este corto tiempo que surgió al estrellato haya sacado el cobre, erigiéndose como una persona ambiciosa, mentirosa, bravucón y al final de todo, un ser agachón, que no sabe enfrentar las dificultades.
Hoy sus adversarios políticos, que criticaron desde la campaña política que Tonalá iba directo a un barranco sin salida si votaban a favor de Natividad sólo porque era de Morena, ríen y han de vociferar a todo pulmón: “se los dije, lo advertimos y hoy el tiempo nos ha dado la razón”.
A todo este antecedente podrido, agréguele si el Congreso del Estado no investiga lo que se dice en los pasillos de la presidencia municipal de Tonalá, de que el hijo del alcalde, Felipe de Jesús, es el que verdaderamente hace la función de presidente municipal y al momento se le conocen negocios en constructoras, comercializadoras, empacadoras de mango, entonces al rato no se lamenten lo que el pueblo decida hacer.
Por lo pronto, al edil lo crucificó el pueblo, lo sentenció su gobierno, y si no entiende, no tarda en que le asesten la estocada final. Ahí que lo vea.










