Damián, un caso de corrupción

  • Han pasado 22 días desde aquel fatídico 7 de febrero cuando el niño murió dentro de la escuela Pinguin & Babe, y hasta hoy día no hay resultados de la necropsia 
  • La Secretaría de Educación otorgó la autorización de funcionamiento, sin que la escuela contara con medidas de seguridad
  • Desolación, tristeza e impotencia, lo que viven Mauricio y Amparo, los padres del pequeño al no tener ningún avance de cómo va la investigación

Itzel Grajales / Diario de Chiapas

Damián era un niño muy organizado, le gustaban las formas y los colores; vivía entre letras y juegos didácticos, siempre fue cariñoso y sonriente. Así lo recuerda Mauricio Estrada, su padre, quien aún no termina de asimilar que se ha ido. Que su pequeño murió.

En su casa, el único espacio donde puede estar a solas para desahogar su dolor, todo está como aquel 7 de febrero de 2023; las pelotas, su primer abecedario, sus tenis blancos sobre la mesa, los changuitos de plástico que acomodaba siempre a una distancia exacta, como Damián lo dejó antes de irse a la escuela.

“Jugábamos mucho; con él nunca conocí el cansancio. Muchas veces nos tirábamos al piso, y en ese sillón muchas veces lo acosté cuando algo lo ponía nervioso, y me ponía a hacerle cosquillas y le decía ‘eres un niño muy terrible’, pero le gustaba, porque siempre terminábamos riéndonos”.

Mauricio llora, pero esboza una sonrisa cuando habla de los muchos días en que disfrutó a Damián en la sala de esa casa que se asemeja a un aula escolar: aquí unas figuras geométricas, allá unos aros multicolores, más cerca unos cubos de plástico para alimentar la imaginación.

Dos semanas tenía en el colegio Piguin & Babe a donde llegó luego de ser rechazado por otras instituciones privadas.

“Si a mi hijo lo hubieran recibido en otra escuela, esto no hubiera pasado”, se lamenta Amparo Moreno, su madre, quien no ha encontrado descanso entre el funeral, las misas, las marchas de exigencia de justicia y el tocar las puertas de las autoridades.

Damián tenía autismo; no hablaba, pero sabía expresar su alegría, asombro o disgusto de otras formas; era muy inteligente, un niño con un coeficiente muy alto para su edad, que aprendía rápido.

La dificultad para encontrar una escuela donde atendieran su condición, llevó a Amparo a inscribirlo en Piguin & Babe, a donde llegó por recomendación de otra institución educativa.

LA RECOMENDACIÓN FÚNEBRE

José de Jesús Patrinos Burguete y Brunett del Rocío Ortega Solís, propietarios del colegio, presentaron sus mejores credenciales: ofrecieron terapias y un modelo educativo de avanzada, por el pago de una mensualidad que superaba los tres mil pesos al mes.

“Nos lo entregaron todo mojado; Brunett fue quien le dijo directamente a mi esposa que mi niño cayó en la piscina, que se salió del área de recreo y se ahogó… ¿cuánto tiempo tuvo que haber pasado mi hijo en el agua sin que se dieran cuenta?”, se pregunta Mauricio.

Piguin & Babe, ubicado en la Octava Norte entre 13 y 14 Poniente de Tuxtla Gutiérrez, era un colegio montado en una casa habitación que tenía una alberca al fondo, en el patio, donde daban clases de natación, sin contar con medidas mínimas de seguridad.

CADENA DE COMPLICIDAD

Lo que ofrecían en redes sociales no coincidía con la realidad: había sobrecupo de alumnos (más de 30) y poco personal para atenderlos, en espacios reducidos, donde niñas y niños convivían amontonados.

De esto no dieron cuenta las secretarías de Educación, de Protección Civil del estado ni el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, para autorizar su funcionamiento.

De acuerdo con información pública, Maritza Cruz Castellanos, jefa del Departamento de Incorporación y Revalidación, otorgó al colegio la autorización para impartir estudios de preescolar en enero de 2021, cuando José Francisco Oliva Gómez llegó a la subsecretaría de Planeación Educativa.

Este Departamento debió revisar que cumpliera con la licencia de uso de suelo que expidió la Secretaría de Desarrollo Urbano de Tuxtla Gutiérrez; un plano arquitectónico del inmueble y fotografías a color de las instalaciones; documentación del personal directivo y docente; y un dictamen de Protección Civil emitido por la Secretaría de Protección Civil del Estado.

Han pasado 22 días del deceso, pero no hay avances en la investigación; los padres de Damián temen que las autoridades estén encubriendo a los propietarios de la escuela, para no asumir su responsabilidad.

A lo alto, sobre un mueble, una piñata en forma del número tres sobresale en la habitación. Amparo y Mauricio decidieron no quebrarla para guardarla de recuerdo en el último cumpleaños de Damián, sin saber que sería el último.

“Era un niño muy querido. Aunque no hablaba, demostraba su cariño en su mirada, te acariciaba la mejilla y después se acercaba y te daba un beso… ¡Disfrutaba mucho los besos!”.

Amaba mucho a su mamá, siempre estaba pendiente de su mamá: bajábamos del carro y en seguida corría para intentar abrirle la puerta; no podía mi hijito, pero yo le ayudaba y entonces le extendía la mano para ayudarla a bajar”.

Mauricio está envuelto en la tristeza y en la impotencia, por la lentitud en que ‘camina’ la investigación: porque a pesar de que “todo está tan claro”, aún no hay personas detenidas y no cuentan ni siquiera con los resultados de la necropsia.

“Es increíble. Me pregunto si no tienen hijos; quiero saber si tendrían la misma tolerancia que hemos tenido, si alguien atentara contra sus hijos”, se cuestiona.

LUCHARÁN POR OTROS NIÑOS

Si de algo dice estar seguro es de que la omisión, la corrupción y complicidad de las autoridades permitieron que una escuela como Piguin & Babe abriera.

“Esa escuela no debió estar funcionando”, sostiene junto a su esposa, frente a un altar lleno de flores y veladoras, donde se observa una fotografía de Damián, vivaracho y sonriente.

Amparo difícilmente puede hablar; hay dolor en su mirada, pero encuentra fuerzas para decir que seguirá en pie de lucha, por otros niños y niñas que están en riesgo.

“Damián no dio su vida en vano; Damián va a proteger a otros niños, porque hay otras escuelas que están trabajando así”, advierte días previos a una marcha, donde, acompañados de familiares, amigos y gente solidaria, exigirán justicia.

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