Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
El descenso en el número de creyentes, la diversidad de cultos y hasta un aumento en la población de personas que no forman parte de ningún culto religioso, es un fenómeno del que Chiapas no está exento.
Recientemente la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), máximo órgano de la Iglesia Católica en nuestro país, reconoció que hay un “cierto distanciamiento entre la Iglesia y la población, esto pese a que México es el segundo país del mundo en número de católicos, con cerca de 100 millones de bautizados, aunque la proporción de católicos no deja de disminuir.
Del 89,7 por ciento de la población en 1990 al 77,7 por ciento en 2020. “En un éxodo silencioso, se alejan de la práctica sacramental, aunque sigan llamándose católicos”, señalan los obispos.
En el terreno de la fe y de las creencias religiosas, Chiapas ofrece uno de los panoramas más dinámicos observados en el país en la última década, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, referente a las religiones.
Al hacer las comparaciones entre 2010 y 2020, se observó que hay un menor porcentaje de fieles de la iglesia católica, un mayor porcentaje de fieles de las iglesias protestantes y evangélicas, de 7.5 a 11.2 por ciento y, sobre todo, un mayor porcentaje de personas sin religión, de 4.7 a 8.1 por ciento, con un 2.5 adicional de personas sin adscripción religiosa.
La presencia de personas sin religión donde superan por cinco puntos su promedio nacional se concentra a partir de localidades que tienen entre 100 mil y casi 250 mil habitantes, mientras que el ámbito rural cuenta con presencia católica, protestante y evangélica, en contraparte, en las ciudades más pobladas destaca el catolicismo y quienes se reportan sin religión.
Ahora bien, actualmente Chiapas está entre los 10 estados con menos del 75 por ciento de su población declarada católica, y entre las 12 donde se reporta un aumento de asistentes a las iglesias protestantes y evangélicas.
Sin embargo, llama la atención que las personas sin religión ya eran un grupo declarado en Chiapas en el año de 1990, con un 10 por ciento de su población, cifra que se mantuvo en 2020, y a la que se sumaron 13 estados más, con un 10 por ciento o más de personas sin religión, o que se reportan como creyentes pero no tienen adscripción religiosa.
Aunque en Chiapas la población sin religión se ha mantenido en un mismo porcentaje en la última década, sí decayó el número de personas que se declaran católicas y, en contraparte, aumentaron los fieles de las corrientes protestante y evangélica.










