En el noticiero AM Diario, el doctor Dorian Buridán Núñez Ovilla, dijo que el coronavirus llegó para quedarse y que hará mancuerna con otras como la tuberculosis y la influenza
Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Lucero Rodríguez, en el noticiero AM Diario, entrevistó al Dr. Dorian Buridán Núñez Ovilla, especialista en Tuberculosis y encargado de la Clínica de Tuberculosis e Infecciones Pulmonares del HRAE Ciudad Salud, para discutir la conclusión de las medidas de emergencia ante el COVID-19.
Durante su participación, el especialista mencionó que aunque se esté finalizando la contingencia sanitaria, la pandemia aún continúa y el cese se refiere únicamente a la emergencia que se vivió a nivel mundial.
“La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta al COVID-19, 2023-2025, el cual tiene como objetivo guiar a los países en la transición y gestión a largo plazo. Este plan describe acciones importantes que se deben considerar en cinco áreas específicas”.
Estas áreas incluyen la vigilancia colaborativa, protección comunitaria, atención segura y escalable, acceso a contramedidas y coordinación de emergencias.
“En resumen, este plan está diseñado para convivir con la enfermedad. El COVID-19 ha llegado para quedarse, y es una enfermedad respiratoria más en la gama de enfermedades que desafortunadamente enfrentamos, desde la tuberculosis hasta la influenza”.
El porcentaje de vacunación a nivel mundial supera el 85%. Sin embargo, la OMS muestra preocupación por aquellos países que aún no tienen acceso adecuado a la vacunación y a medidas de tratamiento para evitar complicaciones. Aunque las muertes y hospitalizaciones van en descenso, aún persisten.
El experto enfatizó que las acciones sanitarias deben convertirse en hábitos permanentes, ya que el COVID-19 no desaparecerá por completo y siempre estará presente. Es importante continuar cuidándose para evitar la propagación de la enfermedad.
“Los grupos menos vulnerables pueden contribuir a llevar estas enfermedades a grupos más vulnerables, como los adultos mayores. Es decir, una persona de 20 años puede enfermarse y recuperarse del COVID-19 sin presentar síntomas graves, pero durante la enfermedad puede transmitirla a personas susceptibles”.
Finalmente, el especialista destacó la importancia de mantener una atención permanente, ya que en las últimas visitas a los sanatorios, más de la mitad de las personas hospitalizadas padecen enfermedades respiratorias, lo que refuerza la necesidad de mantener una atención continua.










