Líder del PRI estatal dijo a Denuncia Pública dijo que la dimisión no lastima al instituto político
Ainer González/ Diario de Chiapas
La renuncia de Roberto Armando Albores Gleason, ex candidato del PRI a la gubernatura por Chiapas en 2018, no sorprende ni lástima, ya que, durante los últimos comicios estatales, sus cuadros jugaron en contra del Partido Revolucionario Institucional.
Así lo dio a conocer Rubén Antonio Zuarth Esquinca, presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI en Chiapas, quien aseguró en entrevista telefónica para el programa Denuncia Pública, que el ex candidato solo busca llamar la atención, ya que desde el 2018 se ha mantenido escondido.
Por tanto, manifestó que en el PRI toman la renuncia de Roberto Albores como una oportunidad para trabajar con las y los verdaderos priístas, ya que afirmó, que este tipo de actitudes nunca serán premiadas.
“Leía el escrito de renuncia… para llamar la atención de la dirigencia nacional y estatal hay que hacerlo con chamba. No se acaba el mundo, al contrario, hoy tenemos la oportunidad de construir un partido con la gente que quiera estar, con la gente que quiera trabajar; no con ellos, no podemos premiar a los que se alejaron del partido”, expuso.
Asimismo, Zuarth Esquinca indicó que el único mensaje que emite el ex senador del PRI con su renuncia, es su desesperación por hacerse visible a los tiempos electorales que se avecinan.
“Hoy solo hacen evidente ya los tiempos y momentos políticos. Después de la derrota del 2018 la militancia no los volvió a ver, no volvimos a saber de ellos, y por el contrario, muchos de los cuadros que acompañaron a Roberto, jugaron ya en contra del partido en la elección pasada (2021)”, refirió el dirigente priísta.
La declaración del titular del CDE del PRI en Chiapas, se presenta luego de que el hijo del exgobernador de Chiapas, Roberto Albores Guillén, sostuviera en una carta de tres cuartillas que “es necesario encabezar las causas sociales y acreditar, en los hechos, voluntad y determinación. Debemos desterrar la simulación y el engaño”.
Destacó que “hoy, algunas organizaciones políticas tradicionales que prometen cambio no practican la democracia, no trabajan con la gente ni con liderazgos genuinos comprometidos con impulsar una transformación. No buscan ganar, sino ‘administrar’ sus derrotas. Carecen de un proyecto de país consistente y lo que pregonan en la mañana lo rechazan en la noche, sin ninguna congruencia ideológica”.










