Ainer González / Diario de Chiapas
En México, la catarata es la principal causa de ceguera prevenible, con 3 millones 140 mil nuevos casos anualmente, lo que representa un desafío para los sistemas de salud nacionales e internacionales y afecta la calidad de vida de quienes la padecen, según alertó Rodolfo Sánchez Ramírez, especialista médico en oftalmología.
“Se trata de una enfermedad en la que el cristalino del ojo se nubla, causando visión borrosa, sensibilidad a la luz, alteración en la percepción de los colores y otros síntomas. Esta enfermedad es el resultado del envejecimiento natural del ojo, lesiones, defectos congénitos o condiciones médicas como la diabetes”, comentó el médico, quien también trabaja en el servicio de Segmento Anterior en el Hospital de la Ceguera de APEC.
Sin embargo, aclaró que una de las causas más comunes de esta enfermedad ocular, que se puede prevenir, es el consumo de tabaco. Fumar aumenta la cantidad de radicales libres, que son responsables de dañar los lípidos y las proteínas en los ojos, lo que provoca la aparición prematura de cataratas. De hecho, se estima que el 20 por ciento de las cataratas a nivel mundial están relacionadas con el consumo de tabaco.
Además, reveló que estudios recientes han demostrado que el uso de cigarrillos electrónicos también puede afectar la salud visual, produciendo cataratas, reduciendo el flujo sanguíneo hacia los ojos, alterando la función de la retina y dañando el ADN debido a la presencia de radicales libres. En este sentido, explicó que los fumadores, ya sea de tabaco o de vape, tienen de dos a tres veces más probabilidades de desarrollar cataratas que las personas que no fuman.
Bajo este contexto, el médico también mencionó que la catarata es una enfermedad tratable. Sin embargo, si no se trata, puede empeorar rápidamente y afectar gravemente la visión, incluso provocando la pérdida de la misma. El tratamiento más común es la cirugía, en la cual se extrae el cristalino del ojo y se reemplaza por un lente artificial. Este procedimiento es seguro y ambulatorio, permitiendo al paciente recuperar la calidad de vida y realizar sus actividades con mayor facilidad.
Por tanto, señaló que en México hay 15 millones de fumadores, de los cuales el 5 por ciento son adolescentes, lo cual resulta alarmante, ya que el tabaquismo afecta tanto a los consumidores activos como a los pasivos, es decir, aquellos que respiran el humo de segunda mano.
En este sentido, manifestó que una persona que deja de fumar tardará 10 años en alcanzar el nivel de salud visual de una persona que nunca ha fumado. Por ello, hizo un llamado a comprender los efectos del consumo de cigarros de tabaco y electrónicos en la salud visual, así como a acudir regularmente al especialista en oftalmología ante cualquier anomalía en la salud ocular para prevenir posibles discapacidades visuales.
“El envejecimiento no debe significar la pérdida de la visión, y aunque es un factor inevitable, podemos controlar acciones como fumar, mejorar nuestros hábitos y visitar al oftalmólogo al menos cada seis meses para preservar uno de los sentidos más esenciales para los seres humanos: la vista”, concluyó Sánchez Ramírez.










