Carlos Rosales/ Diario de Chiapas
La ola de calor afecta a todas las personas; sin embargo, hay algunas que, debido a sus actividades laborales, son más propensas a sufrir los estragos de las altas temperaturas.
Este es el caso del señor Domingo Chávez, quien se dedica como franelero y tiene que lidiar todos los días con las altas temperaturas que se han registrado últimamente en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
A sus 72 años de edad, comenta que se ve obligado a dedicarse a esta profesión para poder llevar algo de sustento a su casa, ya que es la única forma de sacar adelante a su esposa y a él mismo en esta crisis económica.
“Es muy duro durante esta tercera ola de calor. Hay días en los que el calor resulta insoportable y debo tener mis dos botellas de agua preparadas para evitar un golpe de calor. Hay vecinos que me apoyan enfriando mis botellas en sus congeladores, para que pueda llevar a cabo mi trabajo”, acota.
Indica que desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde es el horario más difícil en esta profesión, ya que las olas de calor aumentan en intensidad. No obstante, comenta que tiene que usar dos camisas de manga larga y una cachucha para protegerse del sol cuando realiza su trabajo.
“Estoy muy agradecido con la gente, porque me apoyan dándome propinas para cuidar sus automóviles. Ya tengo clientes fijos en este trabajo. Alrededor de 10 automóviles atiendo al día y a veces eso me alcanza para comprar mis alimentos”, concluye.










