Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas
San José Río Manzo, Lalana, Oaxaca, 1997. Hijo de Brígida Velasco Martínez.
Licenciado en empresas, escritor de siempre.
Actualmente se dedica difundiendo las letras en redes sociales y realizando lo que más le gusta: escribir.
Autor de los libros: Epifanías y algo más, Lunática y Fragmentos Estacionales.
Alberto Velasco, nos dice:
“Siento que escribir conlleva una responsabilidad social, porque de algún modo busco el bienestar de la sociedad; en este caso, el bienestar de las mujeres. Escribo para ellas. Para que tengan ese empujoncito a ser un poco más valientes y soltar lo que no les hace bien. Mis letras son un espacio para refugiarse y llenarse de valor.
Este oficio de escribir me ha servido para ser un poco más fuertes de voluntad e incidir en las mujeres, que en ocasiones necesitan un poco de valentía para animarse a hacer cosas que solas, quizás no puedan. Entonces, me ha servido para ayudar y darles esperanzas a que no es tan malo comenzar de nuevo. He comprendido que siempre se aprende, que siempre se mejora, que no hay mejor satisfacción que poner un granito de arena en el amor propio a quienes me leen.
Porque escribir te da Libertad, te lleva a sitios que no creías conocer, da alas para volar.
Mi tema favorito es el amor propio. Sin duda, amo escribir para ayudar a cualquiera y me gusta abrir nuevos mundos y nuevos horizontes de quien me lee”.
El escritor va en las redes hilvanando sus ideas para dar a conocer sus mensajes, que siempre son de aliento para la vida.
Abre tus alas
Me había acostumbrado tanto a caricias falsas y amores mediocres, que creí no merecer un amor así de bonito como el que anhelaba de adolescente.
Me preguntaba todos los días si volar a estas alturas podría salvarme aún o… quizás, me haría caer y romperme todavía más. Dudé de mí, dudé en huir, dudé si valía la pena desprenderme de aquel supuesto amor, tenía miedo de no encontrar una salida. La costumbre me abrazaba y me susurraba a los oídos que todo iba a cambiar para bien, pero jamás veía un cambio. ¿Te has preguntado si vale la pena intentarlo una vez más? ¿Si vale la pena perdonar de nuevo? ¿Si vale la pena tratar de arreglar lo que no tiene remedio? Pues eso hacía todas las noches, me preguntaba una y otra vez si valía la pena. Al final, no lo vale. No insistas donde la costumbre se apodera de ti, no te quedes en sitios o con personas que no merecen tu presencia, no lo hagas, huye, suelta, deja ir. No seas esclava de un amor a medias. Busca en ti el amor que no pueden darte. Busca en ti y encontrarás la respuesta de todo lo que te hace falta. Jamás dudes, elije volar, no te quedes aprisionada a un amor por costumbre.
Libro: Fragmentos estacionales.










