Plantas contra la enfermedad de Chagas

Las plantas Bursera son ampliamente conocidas en los pueblos originarios, ya que su resina se emplea para hacer inciensos y copal

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

En la lucha contra el mal de Chagas, identificada como una de las enfermedades de la pobreza, el Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) sigue una línea de investigación prometedora: aceites esenciales para repeler al insecto que transmite el parásito Trypanosoma Cruzi.
Como resultado de una colaboración con investigadores de la universidad, que se especializan en los aceites de plantas, este instituto apuntó hacia cinco plantas de Bursera, con las que se hace el copal, que han demostrado ser un repelente de la chinche que transmite el parásito.
Esta chinche prospera en sitios sucios, o en viviendas que han sido elaboradas con adobe, barro y paja, en donde encuentra espacios para ocultarse y proliferar silencionamente.
Por lo general, estos insectos viven en las grietas y los huecos de paredes y tejados de casas y estructuras exteriores, como gallineros, corrales y almacenes, en zonas rurales y suburbanas. Normalmente permanecen ocultos durante el día y entran en actividad por la noche para alimentarse de la sangre de mamíferos, entre ellos los humanos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta chinche suele picar a los seres humanos principalmente durante la noche, y son las ronchas que provoca lo que hace que su víctima se rasque y al hacerlo permita el ingreso del parásito, que ha sido depositado junto con las heces dejadas durante la picadura.
Aunque esta forma de infección sea la más recurrente, tampoco se trata de la única;
también se identifican como otras formas de transmisión el consumo de alimentos contaminados por el parásito a través del contacto. Este tipo de transmisión suele provocar brotes con una morbilidad más grave y una mayor mortalidad.
Sobre la investigación de las plantas Bursera, que son ampliamente conocidas en los pueblos originarios ya que su resina se emplea para hacer inciensos y copal, José Antonio de Fuentes Vicente, investigador del Instituto de Ciencias Biológicas de la Unicach, explicó que los aceites de estas plantas fueron probados para conocer su acción repelente sobre el insecto, que demostró efectividad en el laboratorio, y hace pensar en que en los próximos años se podría tener una manera accesible de prevenir esta enfermedad.
“Los resultados indican que estos aceites sí tienen una acción repelente, así que esperamos poder aislar la molécula y hacer un repelente casero que las poblaciones puedan adquirir”.
Hasta el momento las cinco variedades de plantas han demostrado ser efectivas, hace falta un proceso a fondo para lograr obtener la sustancia activa que permita crear el repelente que pueda poner fin al insecto, y con ello disminuir la presencia de Chagas en el estado.
Según las últimas estimaciones de la OMS, el mal de Chagas afecta en el mundo a siete millones de personas, y la mayoría de ellas se encuentran en América Latina. En el caso de México, apuntó el investigador, su mayor presencia está en el sureste, y en Chiapas afecta a pobladores de distintos municipios.
Una vez que el Trypanosoma Cruzi logra ingresar al torrente sanguíneo, comienza un largo viaje que irá desencadenando la enfermedad, en muchos casos, de una forma tan silenciosa que pueden pasar varios años hasta que la persona sea consciente de los signos de alarma, incluso algunos no lo sabrán sino hasta que el parásito haya dañado el hígado o el corazón, en donde puede alojarse.

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