“La popu”, un centro de ‘asaltos’

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Dos hombres recién salidos de este centro de arresto por faltas administrativas cuentan cómo les quitaron dinero y teléfonos, relatos similares a los de otros que, por infringir la ley, son llevados a un conocido lugar en Tuxtla Gutiérrez: “La popular”.
A cambio de no hacer públicos sus nombres ni sus identidades, y conscientes de que por el consumo de alcohol fueron detenidos, ambos cuentan que pasaron las dos noches de arresto tirados en el piso; “te quitan la camisa para que sientas frío y no te duermas, no te dan comida, apenas un poco de agua”.
En el caso de estos hombres cuentan que fueron dos días los que estuvieron en este lugar por no tener dinero para pagar la multa, que varía en función de las faltas cometidas, aunque las más comunes están ligadas con el consumo de alcohol o de conductas que alteran el orden público.
La famosa “popular” es en realidad un Centro de Cumplimiento de Sanciones Administrativas (Cecumple), que se ubica al sur de la capital, y que depende directamente de la Secretaría General del Ayuntamiento.
Sobre este lugar abundan las quejas, especialmente de aquellos que aseguran que fueron “asaltados” por los policías durante su traslado a este centro, en donde las condiciones de precariedad son evidentes.
Prácticamente todas las presuntas historias de abusos que se comentan no trascienden porque los afectados no inician o no continúan los procesos de queja, sin embargo, en diferentes ocasiones se ha sabido de abusos a los que el gobierno municipal parece no querer prestar atención, asegura la regidora Adriana Guillén Hernández, quien es además presidenta de la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana del Cabildo tuxtleco.
“El tema de la popular es un tema que tratamos de mejorar, pero no encuentro la sinergia para atenderlo, es algo que la administración municipal abandonó haciéndose de la vista gorda, como el sexoservicio en el centro”.
Tal como lo contó uno de los recién salidos de “la popu”, este lugar no tiene un presupuesto para alimentos, y en el mejor de los casos reciben algunos donativos que resultan insuficientes.
Esto podría rayar en una violación a los derechos humanos, reconoció la funcionaria, ya que otros de los que han pasado por ahí señalan que no hay formas dignas de atender las necesidades fisiológicas, sin embargo, tampoco la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) parece estar interesada en observar las condiciones en las que opera este lugar.
Aunado a las historias de “robos” están las de “moches” para tener un poco más de agua, o ser mejor cuidado durante la estancia, ya que ahí son llevados por igual personas que fueron sorprendidos orinando en la vía pública como aquellos con una fuerte alcoholemia.
El otro testimonio sobre los tratos dentro de este lugar, apunta a que no los deja dormir a propósito, y que les quitan lo que tengan, por eso hay quienes han tratado de escapar.
“Adentro huele a mierda, los baños no sirven, y ahí te la debes pasar cuidándote de los policías o de otro que caiga, entre olores a mierda con un trato como si fueras animal, hasta te madrean”.
Este hombre dice que los amenazan con “tablearlos” si dicen algo sobre las cosas que les quitan durante el traslado, advertidos de que no les devolverán nada.
Sobre la situación de este lugar, Guillén Hernández reconoce que no hay un esfuerzo real por querer componer su funcionamiento, aclarar las quejas por los tratos y los presuntos robos.
“Es lo de siempre, gente que asegura que les quitan todo, pero no hay seguimiento a estos casos, muchos inician un procedimiento pero ya no ratifican su queja”, lo que también favorece que los abusos queden impunes, destacó.

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