Les piden hasta 25 mil pesos, como sucedió con un religioso de San Juan Chamula: Iglesia Presbiteriana 

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

En Chiapas hay ministros de culto de iglesias evangélicas que sí han sido extorsionados o amenazados por denunciar prácticas delincuenciales en los municipios, reconoció el representante legal de la Iglesia Presbiteriana en la República Mexicana, Abdias Tobias Jaime.

Como lo señaló en un reporte reciente la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), Chiapas está entre los estados donde más agresiones se han registrado en contra de sacerdotes y ministros de culto evangélico, al punto que, como lo comentó Tobias Jaime en una entrevista “tienen que decidir entre quedarse en la comunidad y exponer su vida o mejor retirarse”.

Incluso reconoció que por esta situación “muchos ya no quieren predicar en diversos municipios, porque es peligroso, los retienen o los golpean”.

Uno de los casos graves ocurrió en San Juan Chamula, en donde un pastor fue extorsionado con 25 mil pesos mensuales, aseguró el representante legal de la Iglesia Presbiteriana en la República Mexicana.

Y alertó respecto a que el contexto de inseguridad no se limita a pedir dinero, amenazas o golpes, también buscan enfrentar a los creyentes “creando bandos para que se enfrenten entre ellos”, de tal forma que algunas de las extorsiones no provienen de las cárceles, sino de grupos mafiosos creados en los pueblos.

En cuanto a la Iglesia Presbiteriana, comentó que están siendo cuidadosos con el traslado de dinero al banco “cada iglesia controla el dinero que recibe, y aunque no son grandes cantidades, tenemos cuidado”.

Según la Confraternice, los principales delitos sufridos son robos, secuestros, extorsiones y cobros por derecho de piso, muchos de estos no denunciados por temor a las represalias; otros incidentes de los que poco se habla es el asalto de iglesias y templos con feligreses dentro.

También algunos ministros de culto han señalado a la Confraternice que el monto de la cuota que les piden depende del número de fieles que tenga el templo.           

Ante este panorama la Arquidiócesis de México incluso prevé un protocolo de seguridad en las parroquias, que abarca medidas tanto para los inmuebles como para quienes laboran en ellos y para los fieles.

Para atender el robo de alcancías se recomienda instalar cerraduras de alta seguridad, tener horario de vaciado de las mismas y que sean pocas las personas responsables de este asunto; según este protocolo el dinero debe ser guardado en gabinetes con acceso muy restringido.

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