La vejez, antesala del abandono

El riesgo que actualmente se tiene para los adultos mayores es constante, lo cual deriva en maltrato, abandono y despojo

Ainer González / Cinthia Ruiz / Edén Gómez/ Marco Alvarado /Fotos: Erick Bustillos/ Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas

En el país ha bitan 15.1 millones de personas de 60 años o más, cifra que representa el 12 por ciento de la población total, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En este escenario, Chiapas concentra a 507 mil 757 adultos mayores, lo que equivale al 9.16 por ciento del total de habitantes del estado y al 3.36 por ciento del sector de la tercera edad a nivel nacional.

Ante esto, es importante mencionar la situación de riesgo que se presenta para este sector, en algunos casos de vulnerabilidad, abandono y despojo.

Abandono

El abandono social representa la principal problemática detectada entre las personas adultas mayores atendidas por la Procuraduría Municipal de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia del DIF Tuxtla, que registra 13 adultos mayores atendidos durante lo que va de 2026.

María Isabel Cruz Cruz, procuradora Municipal de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia del DIF Tuxtla, explicó que reciben en promedio uno a dos reportes al mes relacionados con vulneración de derechos, maltrato, restricción o abandono que afecta la integridad física y psicoemocional de las personas adultas mayores.

De acuerdo con la funcionaria, muchos de los casos corresponden a abandono social, incluso cuando las personas mayores cuentan con hijos u otros familiares.

Explicó que, algunos terminan en situación de calle o indigencia, debido a que sus propios familiares se niegan a hacerse responsables de ellos. Entre las situaciones detectadas se encuentran conflictos familiares y antecedentes relacionados con el consumo de alcohol.

La vulnerabilidad puede incrementarse cuando la persona llega a una etapa de mayor dependencia, debido a limitaciones físicas, mentales o económicas dificultando que puedan valerse por sí mismas.

La procuradora señaló que, además del abandono, la dependencia y la falta de cuidados, reciben casos relacionados con violencia familiar y abandono de persona, en los que los adultos mayores pueden quedar en una situación de riesgo.

Entre las agresiones que pueden afectar a este sector se encuentran la violencia física, psicológica, económica y la omisión de cuidados.

¿Qué pasa cuando se reporta un caso?

Ante un reporte de posible abandono, violencia o vulneración de derechos, la Procuraduría realiza una visita de trabajo social mediante un equipo multidisciplinario.

Durante la intervención se entrevista al adulto mayor y se realiza un diagnóstico para determinar el nivel de riesgo en el que se encuentra y conocer sus condiciones familiares y sociales.

Posteriormente, se busca establecer contacto con los hijos o familiares y se les exhorta a asumir la responsabilidad que le corresponde respecto al cuidado de la persona adulta mayor.

El abandono de las personas adultas mayores no siempre termina en la calle. En algunos casos comienza dentro del propio hogar, con la falta de cuidados, atención o apoyo de quienes deberían formar parte de su red familiar.

Cruda realidad

Hablar del abuso es hablar de casos vigentes de violencia y de despojo, tal como lo está viviendo la señora Martha Trujillo, una adulta mayor que terminó fuera de su vivienda tras la ejecución de una orden de desalojo en Chiapa de Corzo.

Martha Trujillo, cuyo caso es denunciado por sus familiares, quienes cuestionan las condiciones en las que se obtuvo la cesión de la propiedad y, principalmente, la manera en que se llevó a cabo el procedimiento judicial que terminó por dejarla sin hogar.

Raúl Ríos Trujillo, sobrino de la afectada, recordó que el caso tiene antecedentes desde 2020, cuando uno de los nietos de la adulta mayor llegó durante la noche a su domicilio y golpeó las puertas y ventanas, en un hecho que fue grabado y posteriormente difundido en redes sociales y medios de comunicación.

Después de aquel episodio, la familia enfrentó un nuevo conflicto por la propiedad. De acuerdo con Ríos Trujillo, las hermanas de uno de sus primos promovieron que su padre, esposo de Martha, cediera los derechos de la vivienda cuando se encontraba gravemente enfermo.

El familiar sostiene que, para la fecha en que apareció firmada la cesión, su tío presentaba un estado de salud crítico. Asimismo, señaló que tenía más de 500 puntos de glucosa en la sangre y que, por sus condiciones, prácticamente se encontraba inconsciente. Pese a ello, el documento establece la cesión de los derechos de la vivienda a una de sus nietas.

La propia Martha había manifestado que la vivienda debía permanecer para sus hijos. Posteriormente, sus familiares aseguran que fue engañada para firmar documentos bajo el argumento de que la casa estaba embargada y que con su firma podría evitar perderla.

Para la familia, el punto central no es únicamente la existencia de una resolución judicial, sino la forma en que se ejecutó el desalojo contra una persona adulta mayor.

Ríos Trujillo cuestionó que el procedimiento se haya llevado a cabo de esa manera, debido a las condiciones de vulnerabilidad de su tía y a los antecedentes que existen alrededor de la propiedad.

Especialistas

Ante este panorama, la atención especializada de forma anticipada cobra mayor relevancia, tal como lo refiere Eugenia Ortega de León, enfermera especialista en gerontología, quien destaca que las residencias geriátricas desempeñan un papel fundamental para garantizar el bienestar de los adultos mayores, particularmente de quienes enfrentan padecimientos como Alzheimer, Parkinson o deterioro cognitivo generalizado.

Se trata de condiciones que exigen esquemas de cuidado continuo y técnico que en muchas ocasiones las familias no pueden brindar por sí mismas.

Ortega de León señala que los centros geriátricos actuales han dejado atrás el estigma social del abandono, al contrario, estas instalaciones han evolucionado para consolidarse como espacios orientados a la atención integral, enfocados directamente en las demandas médicas y emocionales de cada persona.

Acudir a estas residencias, enfatiza, responde al reconocimiento de una necesidad médica y no a una falta de afecto familiar.

Asimismo, la especialista subraya la urgencia de consolidar una cultura preventiva del cuidado que prepare a la sociedad para las distintas etapas del envejecimiento.

La falta de preparación o de conocimientos sobre la atención adecuada a un adulto mayor genera un desgaste severo y diversas problemáticas al interior del núcleo familiar.

Por ello, destacó que la clave para un envejecimiento digno reside en combinar el respaldo afectivo de la familia con la atención médica profesional cuando la salud de la persona así lo requiera.

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