- Venta de espacios en camiones y presupuestos millonarios para la utilización de estos transportes salen a la luz
José Cancino/ Corresponsal Diario de Chiapas
Tapachula, Chiapas.- Tras el nuevo escándalo de corrupción en el que se vio envuelto un alto funcionario del Inami, de nombre Héctor Leoncio Martínez Castuera, sale a la luz pública los recursos millonarios que se llevan a sus bolsillos con las rentas de autobuses para el traslado de extranjeros.
Y es que según el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2024, 17 mil millones de pesos son asignados al gasto de más de 31 mil elementos de la Guardia Nacional dedicados a la vigilancia de la frontera sur y norte, y mil 897 millones de presupuesto para el Instituto Nacional de Migración (INM), que nada hace por frenar o regular la migración en la frontera sur de México.
De acuerdo a datos extraoficiales, el Inami ha gastado más de 400 millones de pesos en renta de autobuses, pero lo grave de este asunto es que sobrevaluan las tarifas de renta por cada autobús y, paradójicamente, el problema sigue en aumento.
Es importante recalcar que varias dependencias del Gobierno Federal están bajo el régimen de pobreza franciscana, pero los únicos que manejan estos presupuestos millonarios son los miembros del Inami.
Esto es solo circo para enriquecer al equipo cercano del presidente de la República. Mientras los que sufren son los migrantes por el mal trato de agentes de migración y el pueblo de México, que sufre este desorden y corrupción por parte del Inami.
Curiosamente se ha cambiado a titulares tanto civiles como militares, sin embargo, el problema persiste y muchos funcionarios de segundo nivel del INM en Chiapas, han amasado grandes fortunas con la compra de autos, propiedades y hasta ranchos, pero los altos mandos del INM insisten en contratar los servicios publicitarios para tratar de limpiar su imagen.
Apenas la semana pasada, agentes de migración entorpecieron el trabajo de periodistas en el punto de inspección de Viva México, tras la denuncia de migrantes que señalaron el pago de hasta 200 dólares por parte de algunos extranjeros para saltar los turnos de las listas y obtener un lugar en dichos medios de transporte.












