Persiste en escuelas, productos chatarra

El 97% de las instituciones ofrecen productos no saludables; el 90% vende refrescos embotellados en su interior, así lo señaló Laura Ordaz, en entrevista con Chiapas a Diario

Francisco Mendoza / Diario de Chiapas

El 97% de las escuelas en el estado de Chiapas venden productos chatarra, además el 90% de las escuelas vende refrescos embotellados en su interior, así lo señaló Laura Ordaz, investigadora en la campaña “Mi escuela saludable, en el poder del consumidor”, invitada en el espacio informativo de Chiapas a Diario conducido por Fernando Cantón y Viridiana Alonso.

En su intervención, la especialista e investigadora señaló que al culminar el ciclo escolar pasado (2022 – 2023), el poder del consumidor obtuvo 290 reportes de 212 escuelas en donde se obtuvieron muestras que los productos chatarra tienen mayor presencia en escuelas que la comida sana.

“Nosotros desde el poder del consumidor hemos realizado una invitación a integrantes de la comunidad escolar, a que nos compartan, cuál es la situación que se vive en sus escuelas, en relación a la presencia de productos ultra procesados, bebidas azucaradas, pero también conocer si hay una oferta de productos naturales”.

La venta de productos chatarra es preocupante, señala; sin embargo, más preocupante es que el 70% de las escuelas no tienen una oferta de frutas y verduras, no cuentan con bebederos y no hay un comité en estas escuelas que vigile que se esté aplicando la venta y regulación de bebidas y productos chatarra.

“Si es algo muy preocupante por las proyecciones que se tienen a futuro, en 2030 se prevé que 7 millones de niños y adolescentes van a presentar síntomas de sobrepeso y obesidad”, agregó.

En Chiapas 7 de cada 10 escuelas no cuentan con agua bebible, pero si cuentan con refrescos embotellados, lo que pone en riesgo a la población estudiantil de ser parte de las estadísticas de personas con diabetes a temprana edad.

Desafortunadamente a pesar de los sellos, de las campañas de concientización por parte de las autoridades de salud, la situación no ha variado mucho en los últimos años.

La investigadora dijo que existe un espacio de inacción por parte de las escuelas en donde se les brinde a los niños y adolescentes, alternativas para que puedan comer saludablemente; “debe haber espacios donde se promueva el buen comer, la salud y que sea bueno para todos”.

Comentó además que las etiquetas negras en los productos si han ayudado ha disminuir los productos saturados con azucares y grasas, sin embargo, hay mucho por hacer.

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