Uriel busca blindarse, pero ya es tarde; la justicia lo espera

Sin duda que la diputada con licencia, Fabiola Ricci Diestel, debe ser considerada el ejemplo perfecto de cómo se hereda una candidatura indígena cuando se es ladino o mestizo, con apellidos de sangre azul o como usted le quiera llamar. El que haya sido integrante de la LXVIII Legislatura del estado de Chiapas es mucho, pero más que se haya agandallado un espacio que le correspondía a un hombre o mujer en la elección del 2021.

Por eso, ahora ya está de moda que su histórico legado sea retomado con empeño por otros personajes incrustados en el Congreso. Cierto es que ahora como aspirante a la alcaldía de San Cristóbal de las Casas ya su “nacionalización” sea por el camino de la ciudadanía, y que bien que haya recapacitado porque su estirpe le reclama el abandono.

Su herencia, la de agandalle, sirvió para ser normada por el órgano electoral, pero ni aun así, algunos tipejos se fijan en ello y quieren volver a montarse sobre los pueblos étnicos. El caso más sonoro y que también es de risa es del auditor superior del estado (ASE), José Uriel Estrada Martínez, quien, al no encajar, primero, en los roles del partido Morena para alcanzar la candidatura por Morena del municipio de Simojovel o de Bochil, ahora se ha fijado la meta de buscar la diputación plurinominal por el distrito de Ocosingo.

En esta jurisdicción mandan los indígenas y no creemos que se salga con la suya, a menos que sea ayudado por el Instituto Electoral y Participación Ciudadana para dejarlo pasar o que en una de esas, el Instituto Nacional Electoral se haga omisa a una jugarreta y también pueda abrirle paso por el distrito federal. En ambos casos, la autoridad no tiene porqué dejarse sorprender, así los partidos políticos acuerpen a los bandidos del siglo XXI.

Estrada Martínez es todo, menos un servidor público eficaz, que sea aliado de la ciudadanía, y en este caso, no sólo de un municipio o distrito, sino de toda la entidad, donde como funcionario tenía la responsabilidad de velar por los intereses de la población, la cual ha sido vulnerada al permitir que los alcaldes se hayan salido con la suya al presentar irregularidades en sus cuentas públicas con millones de pesos como saldo a su favor -al ser cómplice- y que no hayan rendido cuentas ante la justicia por los excesos.

Diario Media Group ha sido el principal medio que ha exhibido, con pruebas, las corruptelas de José Uriel. Alcaldes amigos o hasta compadres, han sido los que han vaciado las arcas públicas. Pijijiapan, San Fernando, Ocozocoautla, Yajalón, Simojovel, son sólo cinco de más de 50 que han presentado irregularidades y que nunca fueron sancionados, menos que se les haya iniciado una carpeta penal por los desvíos de recursos.

¿Qué busca entonces el titular de la ASE con intentar alcanzar la candidatura a diputado federal por el distrito de Ocosingo? Muy sencillo, blindarse para no ser objeto de una investigación ministerial por todos los expedientes de corrupción que le han caracterizado, y de los cuales no se escapa también de la veintena de trabajadores y trabajadoras que fueron corridas de la dependencia por no aceptar ser parte del equipo para cuadrar las transar que se hacían con los presidentes municipales.

Bueno, sus fechorías hasta fueron expuestas al mismísimo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, cuando en una visita a Chiapas, una trabajadora que mantiene un pleito legal con la ASE, lo denunció por correrla porque no se prestó a la “invitación” que le hicieron para que contribuyera en cuadrar cuentas.

Qué desgracia para un ser humano que en sus inicios se distinguía por su modestia, por no negar su origen, ahora ande buscando blindarse para que no sea metido a la cárcel y se enfrente al desprestigio ciudadano. Con todo el dinero que tiene en su poder, si lo hubiese obtenido de manera honesta, no tendría ningún problema para andar caminando por las calles de la entidad como “Pedro por su casa”.

Lamentablemente siempre es lo mismo, gobiernos vienen y gobiernos van, y casos nefastos como éste se ven por doquier. Qué necesidad de que su guardarropa de París la tenga que esconder, o de plano, irla a vender al tianguis que se coloca todos los domingos allá por los dominios de El Kilómetros Cuatro o Las Granjas. De presumido pasa a ser presunto culpable de corrupción.

No está de más recordar, para ponerle el cascabel al gato, de aquella denuncia que un valiente alcalde hizo ante el gobernador del estado porque este empleadillo, que vociferaba por todos los medios de ser un protegido del mandatario, lo regañaron en público de que no tomara las auditorías como una arma para sacarles paga.

Por eso la preocupación y ocupación de que sea protegido, pero al parecer ya es demasiado tarde, y ahora tendrá que asumir las consecuencias de ser un “rata” que manchará la gestión de este gobierno. Sus movimientos políticos no le salieron como él quería, ahora a rezar, porque la justicia lo espera.

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