Hernández García consideró que en muchas regiones el Estado ha sido rebasado
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Como encargado de la Pastoral Social en la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, el sacerdote Gilberto Hernández García expresó su preocupación por la fragmentación social que está ocurriendo en regiones focalizadas del estado, en donde la criminalidad rompe el tejido social y obliga a que las juventudes sean parte de la violencia en distintas formas.
Sobre esta situación, comentó que hoy es necesaria la ayuda de las organizaciones sociales y religiosas para la atención de las familias, ya que en muchos casos por sí sólo el gobierno no se da abasto.
Los desplazamientos forzados en Chiapas ya no se limitan a la población indígena ni a los conflictos religiosos. Al contexto de violencia política, conflictividad social y territoriales, ahora se suman las disputas de grupos armados, cuya presencia en poblaciones como Aldama, Chenalhó y Pantelhó, ha provocado un desplazamiento forzado y masivo, que también está ocurriendo en localidades de la Sierra y La Concordia.
Hernández García consideró que en muchas regiones el Estado ha sido rebasado, y se requiere la intervención con el objetivo de lograr la pacificación y reconstrucción del tejido social.
A esto se suma el acompañamiento que la Iglesia realiza de las poblaciones en tránsito migratorio, cuyos números no disminuyen en aumentan la fragmentación social en el estado.










