M de R / Diario de Chiapas
En un estudio reciente realizado por la doctora Ivonne Acuña Murillo, de la Universidad Iberoamericana, detalló una decena de estrategias que se usan en las elecciones para acarrear votos.
Antes estaban a cargo del partido Revolucionario Institucional y hoy, todo indica que los que se encargar de operar son los llamados “Siervos de la Nación”, grupo de trabajadores a las órdenes del gobierno en turno. Entre las “estrategias” que se utilizan para atraer el voto de manera ilegal se encuentran, por ejemplo, el acarreo, que ‘facilita’ la movilización de votantes proporcionándoles transporte, camisetas, abanicos, gorras, alimentos, refrescos, etc., para asegurar que lleguen a las casillas el día de las elecciones.
Otras más es la conocida como el mapache, operador encargado de toda la logística para que toda operación electoral funcione. A su vez, éste se coordina con otros ‘mapaches’ situados en la mesa de votación.
Un término muy sofisticado es el conocido como “la mesa que más aplauda”, método con el cual se trata de comprar a los funcionarios de la mesa directiva de casilla para que faciliten el trabajo del mapache y pueda operar libremente.
El conocido como carrusel es una práctica para votar varias veces por el mismo candidato utilizando para ello a un grupo de personas que recorren distintas casillas con varias credenciales falsas, para lo cual, se hace necesario que algún funcionario de casilla (un “mapache”) les permita votar de cualquier manera.
La urna embarazada, consistente en llenar de votos del candidato favorecido las urnas de votación. Puede sustituirse la urna por completo o rellenar con votos previamente robados en otras casillas electorales.
Otra más que hace recordar al inmortal “Chabelo” es la catafixia, en esta los ‘mapaches’ de un partido dan a un elector una boleta marcada por su candidato, para que la introduzca en la urna y al salir entregue al ‘mapache’ la boleta en blanco que le proporcionaron los funcionarios de casilla, el proceso se repite una y otra vez.
El ratón loco, el votante (ratón) será confundido para que no pueda votar. Se intentará ‘enloquecer’ al votante alterando la lista donde debería estar su nombre, enviándolo de casilla en casilla, donde se repetirá la estrategia hasta hacerlo desistir o cierre el colegio electoral.
La uña negra, consiste en neutralizar a escondidas el mayor número de votos adversos rayando todas las boletas posibles para que sean anuladas a la hora del conteo. Por supuesto, esto sólo puede hacerlo uno de los funcionarios de casilla (‘mapache’) previamente ‘apalabrado’.
Uso de celulares. Se pide al votante que, una vez cruzado el nombre del candidato requerido en la boleta electoral, le tome una foto. Al salir, la muestra al ‘mapache’ como prueba para recibir aquello que previamente se le haya ofrecido.
Una más, tradicional en su forma (pedir copia de la credencial de elector), y nueva en cuanto a lo que se ofrece (tarjetas o monederos electrónicos), es que, a cambio de dicho documento, se hace la promesa de que al ganar el partido que las entrega, se les depositarán las cantidades negociadas. La famosa tarjeta del ‘salario rosa’ es también una nueva modalidad.










