ERA, con el compromiso de responder a la confianza de la ciudadanía

Lo sorprendente de la jornada electoral del domingo no fue el triunfo de Eduardo Ramírez Aguilar, porque ese desde el inicio de la campaña ya se sabía que la preferencia electoral estaba, por donde quiera que se le viera, de su lado, sino la gran participación ciudadana que salió a las urnas a emitir su sufragio, pese al fantasma de la violencia que rondaba para dicha jornada crucial.

Esa era la apuesta y el temor y afortunadamente, contra todos los pronósticos, hubo paz, votación copiosa con una población armoniosa que con su voto está mandando el mensaje al próximo gobernador de Chiapas que se requiere un gobierno que garantice la seguridad para que su gente vaya construyendo los primeros, segundos, terceros y cuantos pisos sean necesarios para salir del atraso que se viene padeciendo de generaciones atrás.

En los comicios históricos, donde en Chiapas, sin minimizar su importancia y trascendencia, apenas hubo pequeños incidentes, los chiapanecos le dijeron a Eduardo Ramírez Aguilar que ahora su responsabilidad está al doble, es decir, cumplir con lo prometido en la campaña y desterrar la violencia organizativa que está asentada en estas tierras bajo el mando de grupos delincuenciales.

Ahora es cuando Ramírez Aguilar deberá demostrar de qué está hecho para cumplirle a los cientos de miles de votantes que con su sufragio le dijeron: “confiamos en usted, no nos defraude”.

Y en realidad esa será el gran reto que el llamado “Jaguar” tendrá que demostrar con el paso de los días, de los meses, con sus proyectos y programas que den una salida digna a los conflictos sociales, económicos, políticos, culturales, deportivos y todo lo que usted quiera y mande que han marcado un atraso importante en la visión de un futuro prometedor que no lo han cumplido gobernantes del pasado.

Desde ya su equipo de trabajo tendrá que aterrizar los resultados que se obtuvieron de los llamados “Diálogos de la Transformación”, una tribuna que dio paso a las propuestas que toda la sociedad, empresarios, políticos, economistas, intelectuales, que plantearon para ir resolviendo justamente los problemas que aquejan a estos sectores.

Lo interesante y que se le ve una esperanza de que los compromisos puedes salir a flote es por esa relación institucional y de amistad que sostiene con la futura presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien seguramente en retroalimentación a la respuesta que los chiapanecos hicieron al votar por ella, tendrá a Chiapas en la mira para ayudarle a sacarlo de los problemas que se padecen como entidad.

Ramírez Aguilar ha tenido el tino de abrirse de capa con todas las fuerzas políticas y ello debe ayudarle para ir concretando acuerdos que consoliden las relaciones para que se deje de lado la bipolaridad en detrimento de quienes cobijan los ideales y banderas de los distintos sectores de la sociedad.

Ahora sobre las espaldas de ERA caerá la responsabilidad de atender el problema de la migración, por ejemplo, un sector que ha paralizado la frontera sur por el paso de miles de personas provenientes de otros países del mundo que buscan llegar a los Estados de Norteamérica.

Justo la llegada de Ramírez y de Sheinbaum al poder se conjuga con el posible triunfo de Donald Trump, quien a pesar del problema legal que pesa sobre él, no se descarta que sea el candidato y gane la presidencia del país vecino del norte, y, en consecuencia, tengan que enfrentar los embates de este personaje que prácticamente ha demostrado en los hechos que odia la migración y a los mexicanos.

Para convertir a la zona del Soconusco como la principal potencia económica del estado y la entrada principal para que las economías de los países centroamericanos lleguen por esta zona del estado, primero se tendrá que atender el problema social y político que representan las personas provenientes del extranjero, en su papel de indocumentados.

Para ello, se pondrá a flote la política de altura que traiga la próxima presidenta. Estos retos son el termómetro de lo que se espera sea un gobierno que no sólo inspire confianza, sino que dé resultados.

Y como principal tarea será la de erradicar la presencia de los grupos criminales. Sin duda que ésta será la encomienda del sexenio que deben emprender los gobiernos federal y estatal, un fenómeno social que le ha hecho mucho daño a la juventud y estaciona el desarrollo.

Los chiapanecos confían en Ramírez Aguilar, su voto lo demostró, y por ello, hoy más que nunca, los reflectores estarán en ver qué hace y cómo lo hace. Por lo pronto hay la convicción de que sí se puede.

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