Dr. Gilberto de los Santos Cruz
El origen de este día se remonta a 1960, cuando un comité encabezado por Federico Bracamontes, fundador del periódico Diario de México solicitó a Adolfo López Mateos, entonces presidente de nuestro país, que declarara el 12 de julio como Día del Abogado. El objetivo era rendir homenaje a los profesionales del área jurídica.
El 12 de julio de 1533, se estableció en la Nueva España la primera cátedra para la enseñanza del Derecho, donde se dictaron las primeras ordenanzas del buen gobierno, por ello es el Día del Abogado en México.
También un 12 de julio de 1553, Bartolomé de Frías y Albornoz leyó ante testigos de importancia la Prima de Leyes, una de las cátedras que había en ese tiempo y se impartía en Derecho, en la que se enseñaba el Digesto.
La primera institución que preparó profesionales del derecho fue la Real y Pontificia Universidad de México, hoy la actual Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La palabra ‘abogado’ proviene del latín advocatus, llamado en auxilio y hace referencia a aquellos profesionistas que se dedican a defender, en juicio por escrito o de palabra, los intereses o causas de los litigantes, pudiendo ser su representado a particulares, empresas o gobiernos en asuntos jurídicos en los tribunales competentes.
Conmemorar el día del Abogado, significa también conmemorar el derecho y la justicia, conmemorar el derecho y la justicia significa hacer homenaje a la búsqueda de la verdad.
Los abogados tienen un compromiso claro para impulsar, y no retrasar, el cambio provechoso en nuestra manera de convivir. Los abogados tienen el turno y la palabra; no pueden defraudar a nadie, ni a ellos mismos, con silencios o ausencias que mal informarán de esta estirpe.
Los abogados tienen la palabra, y hacer valer nuestro convencimiento en el derecho y las rutas que el mismo ofrece para caminar con paso ligero, pero seguro.
Este día, además de reconocer la labor de los expertos en leyes, busca hacerles un llamado para que actúen, precisamente, bajo un marco legal y lleno de justicia.
Son distintos eventos los que se realizan en ocasión al Día del Abogado; en algunos Estados, por ejemplo, organismos entregan reconocimientos a personajes destacados.
Lo vemos así, por decisión propia a quienes tenemos por voluntad la honrosa tarea de ejercer el derecho, deberemos hacerlo siempre con pasión, con un profundo amor a la profesión, un amor expresado en un trabajo distinguido por un alto nivel de profesionalismo y por un altísimo sentido ético.
La recompensa que se obtendrá al final siempre es reconfortante al saber que la labor como abogado, es en beneficio de todos aquellos trabajadores, beneficiarios y sindicatos que acuden buscando una esperanza a su clamor de justicia y que al final lo conseguirá y todos nosotros somos participes de su logro.
Por lo que hoy nos comvoca, las ganas de celebrar la profesión, y de arraigar nuestro sentido de pertenencia algo superior como lo es la aplicación e interpretación del derecho a favor de los que menos tienen o de los que más lo necesitan. He aquí el poema al ABOGADO.










