PARTIDOS POLÍTICOS: Renacimiento, liquidación o parto natural de la vida pública

Por la Conciencia

Dr. Roger Heli Díaz Guillén.

Los partidos políticos históricos de México como el PRI, PAN y PRD llegaron a su clímax y descomposición a partir del surgimiento de una nueva fuerza social que emergió de la división interna del PRD por la renovación de la dirigencia de este partido en vísperas a la elección del 2012 que para Andrés Manuel López Obrador y equipo representaba una segunda oportunidad de contender contra el PAN por la presidencia de la república. División que se oficializó en octubre del 2011 con el nacimiento de un movimiento político llamado Movimiento de Regeneración Nacional que se constituyó como partido MORENA y llegó a la presidencia de la república en el año 2018 con una votación de 30.11 millones de ciudadanos; con lo que probó que los partidos históricos como el PRI, PAN y PRD habían entrado en un retroceso derivado del confort del poder político en un periodo de dieciocho años, 2000 al 2018, donde estos partidos se asumieron como brazos del poder ejecutivo y perdieron la comunicación con el pueblo y/o ciudadanía.

Cuenta la historia de México que por lo menos cincuenta y un partidos políticos han surgido, reconstituidos y la mayoría se extinguieron y/o desaparecieron como el partido comunista mexicano que nació en 1922 y desapareció en el año de 1981; el partido auténtico de la revolución mexicana que se creó en1954 y se desintegró en el año 2000; el partido del trabajo que se fundó en el año de 1974 y feneció en 1987, resurgiendo en diciembre de 1990; por mencionar algunos para efectos de poder hablar del dilema que viven los tres partidos de oposición citados sin considerar al partido Movimiento Ciudadano como partido naciente; de los que el INE canceló el registro del PRD al no acreditar el porcentaje mínimo ciudadano en votaciones de la elección 2024,  quedando el PRI y el PAN en una metamorfosis existencial buscando culpables de sus catástrofe al exterior como el presidente AMLO y al interior con quienes se oponen a los liderazgos fallidos de sus actuales dirigentes que pretenden perpetuarse, buscando por lo menos los beneficios de los pocos fondos que hoy dispondrán al ser minorías, que multiplicados en los años que les puedan quedar de vida política como partidos, resulta un buen negocio o por lo menos, el ultimo que les queda disponible; ya que los líderes responsables del acabose ni renuncian, ni reconocen errores, pero si ya identificaron culpables; ya que en lo que menos piensan es el acordar su disolución como toda empresa cuya marca ha caducado en las necesidades socio-políticas de la ciudadanía.

El PRI y el PAN nacieron hace 95 y 85 años respectivamente, crecieron en décadas logrando el fin último del objeto de todo partido como organización política que es el gobernar a México. El PRI lo hizo de 1929 al 2000 y del 2012 al 2018; por su parte el PAN gobernó del 2000 al 2012; teniendo estos partidos la oportunidad de refuncionalizarce y crecer como partido siendo gobierno, diferenciando la labor social de partido y el trato político de gobierno que no realizaron; divorciándose cada día de las bases sociales ciudadanas. Es observable que en esta falta de dirección destaca la falta de cuadros jóvenes y falta de relevos en las dirigencias con innovación del quehacer político, siendo un hecho histórico sin precedente que dichos partidos no contaron en las elecciones pasadas con cuadros dignos de competir por la presidencia de la república.

Dieciocho años han bastado para observar como el PRI, PAN y el PRD se fueron extinguiendo en el imaginario colectivo de la ciudadanía con nuevas generaciones que en el periodo citado representan más de veinte millones de nuevos votantes si consideramos que en México nacen anualmente en promedio 1.9 millones de niños y niñas y fallecen 0.9 millones anuales de personas en promedio. Nuevos votantes con los que estos partidos no han tenido contacto siendo ello evidente a partir de destacar respecto al PRI que en las elecciones del 2012 con Peña Nieto obtuvo 16 millones, 231 mil, 456 votos; reduciéndose su presencia nacional en las votaciones del 2018 con José Antonio Meade donde logró 7 millones, 677 mil,180 votos.

Esta realidad continuó para el PRI en el 2024 que no tuvo candidato alternativo por primera vez en su historia de 95 años, adhiriéndose a la candidatura del PAN logrando el PRI únicamente 5 millones, 736 mil, 759 votos localizados en su mayoría en los dos únicos estados que gobierna Coahuila (2,410,665 electores) y Durango (1,397,538 electores), perdiendo en el 2021 al Estado de México que les representaba 13 millones de votos. En este mismo orden, el PAN según resultados electorales no pudo crecer en dos sexenios que gobernó con Vicente Fox y Felipe Calderón, con declive en su presencia nacional al observar que en las elecciones del 2012 con Josefina Vázquez Mota obtuvo 12 millones, 786 mil, 647 votos, reduciendo su presencia en las elecciones del  2018  con Ricardo Anaya donde obtuvo una votación de 9 millones, 996 mil, 514 votos; en las elecciones intermedias del 2021 obtuvo una votación de 8 millones, 969 mil 288 votos y; en las elecciones de este 2024 logró una leve recuperación con 9 millones,644 mil, 483 votos; reteniendo únicamente los estados de Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato y Querétaro, perdiendo en dos sexenios el control de doce estados que logró gobernar.

Del 2021 al 2024 la oposición perdió 19 estados de la republica que se sumaron a los 5 que ganó MORENA en el 2018. De estos 19 estados 12 los perdió el PRI con Alejandro Moreno en las dos últimas elecciones, 2021 y 2024, como son Sinaloa, Sonora, Zacatecas, San Luis Potosí, Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Colima, Oaxaca, Guerrero, Yucatán y Campeche y; los 7 restantes son estados que los perdió el PAN y el PRD.

El sistema de partidos en México se quedó en simples plataformas políticas sin proyectos de nación alternativos, más que ideas sueltas de desarrollo y bienestar; siendo el acabose no solo la división y lucha interna política, sino los momentos en que al interior de los partidos PRI y PAN están sacando trapitos al sol de grandes fraudes que la historia a registrado y que por muchos años los hoy dirigentes indignados fueron cómplices y callaron, destapando hoy temas como el reparto de curules; el Pemexgate; el asesinato de Luis Donaldo Colosio; el manejo fraudulento del presupuesto de partidos en campañas; el fraude de Agro Nitrogenados; contratos en Pemex; entre otros casos donde lideres de partidos políticos que estuvieron en el poder se beneficiaron de grandes fortunas en negocios de gran escala.

El clímax de descomposición es evidente en el PRI y el PAN que ya inició en el terreno mediático, que continuará en demandas ante órgano electoral y seguramente en demandas civiles y mercantiles; desbandada de políticos a otros partidos; resultando un futuro para estos partidos marcados en dos caminos:  Por dignidad, sanidad, orden político y democracia deben acordar su disolución y liquidación, agradeciendo el apoyo que México les dio en su momento y sobre el cual deben reconocer no trabajaron y correspondieron y; el segundo camino es la historia y el pueblo que de forma natural los terminará de borrar y abortar de la vida pública en el 2027 o en el 2030. Si logran sobrevivir tendrán mucho que enseñar de la vida política.

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