Reparte locales en Convivencia como pago para quienes apoyaron la precampaña del perdedor Aquiles Espinosa; otra vez, Miguel Zárate Izquierdo, mete las manos por su amigo

Ainer González / Diario de Chiapas

Durante los últimos dos meses, el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez que encabeza Carlos Morales Vázquez, ha estado asignando de forma irregular locales en el Centro de Convivencia Infantil, lo cual ha generado controversia y acusaciones de corrupción. Según el testimonio de locatarios con más de 20 décadas de prestar sus servicios, cada semana se ha estado entregando un local, esto supuestamente como pago o contribución por los servicios prestados durante la precampaña de Aquiles Espinosa, aspirante a candidato a la alcaldía, quien fuera respaldado por el edil Carlos Morales.

Dentro de las denuncias, los inconformes informaron que Miguel Zarate Izquierdo, íntimo y mano derecha del presidente municipal, fue el encargado de gestionar estos compromisos, a cambio del apoyo durante la precampaña, tiempo en donde se ofrecieron recategorizaciones a empleados del ayuntamiento y puestos laborales a líderes de colonias.

Sin embargo, a pocas semanas de que concluya la administración de Morales Vázquez, estos compromisos han derivado de la entrega de locales a trabajadores del ayuntamiento, sin considerar el reglamento interior del parque y de la Unión de Concesionarios, que prohíbe la duplicación de giros comerciales.

Dentro de los supuestos beneficiados del ayuntamiento se encuentra Flor de María Velasco Rodríguez, empleada de la Secretaría de Desarrollo Social, quien recibió un espacio que anteriormente funcionaba como enfermería, esto además de tener un perfil conflictivo al ser cercana de Zarate Izquierdo, quien fue acusado de intentar atropellar a concesionarios del parque en estado de ebriedad. Asimismo, se encuentra Edith Morales Santiago, empleada de la Dirección de Educación Municipal, también ha sido mencionada como otra beneficiada por su apoyo a Morales Vázquez. Asimismo, se encuentra el yerno de Ignacio Ramírez, amigo cercano del alcalde, quien ha sido señalado como otro favorecido.

Este abuso de poder es una situación que se ha ido agravando debido al abandono que sufrió el Centro de Convivencia Infantil durante las dos administraciones de Carlos Morales (2018-2021; 2021-2024), luego de anunciarse la remodelación y rescate del parque, por lo que la entrega de locales se percibe como un pago de compromisos políticos, lo que podría causar descontento en la población tuxtleca. Durante este periodo, se apagó el sistema de alumbrado del parque, afectando a los concesionarios en lo que se considera una represalia por resistir las presiones del alcalde y su equipo.

Las denuncias de corrupción no se limitan a la entrega de locales en el Centro de Convivencia Infantil, ya que también se habla de un cártel inmobiliario que habría beneficiado a Carlos Morales, a sus hijos y a su círculo más cercano, mediante la adquisición de terrenos y casas de alta plusvalía a precios irrisorios, vendidas a través de prestanombres. La red de corrupción en la administración de Carlos Morales apenas comienza a desenredarse, dejando al descubierto una serie de irregularidades que afectan a la sociedad tuxtleca.

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