- Encabeza telaraña de corrupción José Uver Martínez, Rotheram Nañez, Marco Antonio Bautista, Ernesto Calderón Silverio Lara y Aurelio Ruiz
- Jorge y Carlos Morales Vázquez, los hermanos que se hicieron ricos, adueñándose de terrenos no reclamados o viviendas con adeudos
M d R / Diario de Chiapas
Ángel Torres heredó una bomba de tiempo en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, la que bien haría no sólo en desactivar, sino en desarmarla por completo, ya que desde hace 20 años desde ahí controlan grandes sumas de dinero.
Se trata de la Coordinación de Política Fiscal, que ha sido la cuna de destacados ladrones y ladronzuelas, que vieron la oportunidad de clavarle el diente a la entrada de recursos por concepto de permisos para venta y un simulado combate al ambulantaje.
Ahora, como presidente en funciones, Ángel Torres debe hacer algo para terminar con esta guarida de ladrones, enquistada en la Coordinación General de Política Fiscal
Es más, el presidente municipal debe saber que están bien identificados los que coordinan estas tranzas: José Uver Martínez, Rotheram Nañez, Marco Antonio Bautista, Ernesto Calderón Silverio Lara y Aurelio Ruiz.
Por cierto que Silverio Lara y Aurelio Ruiz cuentan con un grupo de funcionarios, la mayoría familiares de otros funcionarios municipales, y que son los que recorren las colonias “para actualización catastral”, pero no es cierto; ellos son los que están ubicando las casas y los predios abandonados, o con adeudos, con la intención de apropiarse de estos inmuebles, en caso de que nadie los reclame.
Son ellos los del primer contacto para iniciar la tranza, y posteriormente Silverio Lara y Aurelio Ruiz pasan estos datos a los superiores para poder adjudicarse, escriturar y vender dichos bienes ¿Está enterado el presidente de esta telaraña de corrupción?
Ángel Torres debe tener en cuenta que estos funcionarios, que operan como células criminales bien organizadas, se enquistaron en estos puestos hace 20 años, y alcanzaron su cumbre en los últimos seis años, bajo la mirada cómplice de Carlos Morales.
Son ellos los que tejen los movimientos en esta área, y por lo tanto se asumen dueños de los cargos y los recursos, sin que hasta el momento la Cuarta Transformación haya hecho algo por sanear estos tumores de la administración pública municipal, en donde mucho de estos recursos se emplearon no para apoyar a Ángel Torres, sino para colocar a Aquiles Espinosa, con quienes ya tenían buenos tratos.
Si la nueva administración quiere desinfectar al Ayuntamiento de Tuxtla, también debe investigar los manejos de Carlos Morales Vázquez, en función de haber empleado a su hermano Jorge para hacer las veces de emisario y puente en los temas de recolección de basura, contratación de luminarias y obras públicas.
Fue a través de Jorge, que Carlos Morales se hizo pasar por honesto, mientras a espaldas de los tuxtlecos negociaban con predios, obras y servicios, amasando una fortuna que hoy les alcanza para morir riendo.










