• Sobre estos hechos la CEM expresó su solidaridad y cercanía espiritual con Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de San Cristóbal y exigió justicia
• Actores políticos lamentan la ejecución del párroco que había encabezado una marcha por la paz en Tuxtla en septiembre pasado en Tuxtla
• Desde el 2022 se había emitido la alerta de riesgo porque estaba siendo objeto de una criminalización
Marco Alvarado / Janet Hernández / MdR
La ejecución del sacerdote católico, Marcelo Pérez Pérez, ocurrida la mañana de este domingo en San Cristóbal de Las Casas, generó conmoción a nivel nacional.
El máximo organismo que integra a los obispos católicos en México, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), condenó el crimen, ocurrido momentos después de que el clérigo oficiara misa en la parroquia del barrio Cuxtitali, cuando estaba a punto de retirarse a bordo de su camioneta.
Los Jesuitas de México condenaron la creciente ola de violencia que asola el estado de Chiapas y otros territorios del país. Recordando que esta región sufre no sólo asesinatos, sino también reclutamiento forzado, secuestros, amenazas y el saqueo de recursos naturales. Asimismo, de manera pública el episcopado expresó que el padre Marcelo Pérez fue un ejemplo vivo del compromiso sacerdotal con los más necesitados y vulnerables de la sociedad. Su labor pastoral, caracterizada por su cercanía al pueblo y su apoyo constante a quienes más lo necesitaban, deja un legado de amor y servicio que perdurará en el corazón de todos aquellos a quienes tocó con su ministerio.
Como Iglesia, lamentamos profundamente la pérdida de una vida consagrada al servicio de Dios y del prójimo. Este acto de violencia no solo afecta a la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, sino que hiere a toda la Iglesia en México y a la sociedad en su conjunto, especialmente en una región que hoy vive situaciones delicadas de violencia y pugna entre grupos del crimen organizado.
Hizo un llamado urgente a las autoridades de todos los niveles de gobierno – federal, estatal y municipal – para que se realice una investigación exhaustiva y transparente que conduzca al
esclarecimiento de este crimen, se implementen medidas efectivas para garantizar la seguridad de los sacerdotes y agentes pastorales que, como el párroco Marcelo, dedican su vida al servicio de los
más necesitados, especialmente en zonas de alto riesgo, y se redoblen los esfuerzos para combatir la violencia y la impunidad que afligen a la región de Chiapas y a nuestro país en general.
Cómo lo atacaron
De acuerdo con los primeros informes, el clérigo fue atacado por un par de personas que se desplazaban a bordo de una motocicleta, y que se aproximaron para hacer los disparos a quemarropa.
Elementos de la Policía Municipal, Guardia Nacional, Ejército y Policía Estatal Preventiva (PEP) preservaron el lugar donde ocurrió el ataque, en espera del arribo de peritos y agentes del Ministerio Público.
Gente que pasaba por el lugar y los que momentos antes habían participado de la misa matinal fueron los primeros en ver el cuerpo del sacerdote.
Hecho que pronto se supo entre los habitantes de la colonial ciudad, ya que Marcelo Pérez era una persona conocida en la localidad, y ayer era esperado por otro grupo de fieles en la Iglesia de Guadalupe, como parte de las actividades parroquiales y litúrgicas que desarrollaba normalmente los domingos.
Luego de conocerse el hecho, los jesuitas se unieron a la condena del crimen, señalando que se trata de un ataque contra un “símbolo de resistencia y acompañamiento para las comunidades de Chiapas durante décadas, defendiendo la dignidad, los derechos de los pueblos y la construcción de una paz verdadera”.
Obispo confirma la muerte del sacerdote Marcelo
Pérez Pérez
El obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, confirmó el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, cuando salía de la misa de la iglesia del barrio de Cuxtitali, al oriente de esta ciudad.
En un mensaje que envió a la feligresía, el obispo Rodrigo Aguilar Martínez informó que el cuerpo de sacerdote será velado en la iglesia de Guadalupe, después de que la Fiscalía haga entrega del cuerpo.
Se sabía en riesgo
En el año 2022 el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), emitió una alerta por el riesgo de una posible detención, desaparición o asesinato, en contra de Marcelo Pérez Pérez, asegurando que estaba siendo objeto de una criminalización.
Hace dos años el Frayba mostró públicamente su respaldo a Pérez Pérez, a quien reconocían como “defensor incansable”, comprometido con el acompañamiento de procesos organizativos de defensa de la tierra.
“Ha colaborado con colectivos de familias de personas privadas de su libertad, así como brindando y facilitando procesos de mediación de pueblos y organizaciones que sufren situaciones de violencia, como lo ha hecho en Simojovel, Chenalhó, Chalchihuitán, El Bosque y Pantelhó”.
De hecho, en 2021 se le intentó vincular con la desaparición de 19 personas en el municipio de Pantelhó, como él mismo se lo informó en una carta enviada al Cardenal Felipe Arizmendi, donde da cuenta de que hay una orden de detención contra cuatro personas, incluido él.
Según el escrito, Marcelo Pérez Pérez, Pedro Cortez López, Diego Mendoza Cruz, y Antonio Jiménez Cortez, eran señalados por su presunta participación en los hechos.
Al respecto, el hoy fallecido escribió: “Mi corazón está muy en paz porque no he hecho nada mal. Al contrario, entré a Pantelhó para decirle al pueblo que son hijos de Dios y que no caigan en la misma violencia. Escucharon mis palabras, gracias a Dios, y se detuvo la quema de casas. La detención de Pedro Cortez y de Diego es injusta, los “Machetes” han hecho lo que no debieron de hacer”, escribió en la misiva.
Responsabilizan al Estado mexicano
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), señaló que la ejecución del sacerdote y defensor Marcelo Pérez Pérez, se da en un contexto de grave escalada de violencia contra la ciudadanía en todas las regiones de Chiapas, como parte de la estrategia de toma violenta del territorio nacional.
También recordaron que Marcelo Pérez fue objeto de constantes amenazas y agresiones por parte de grupos de la delincuencia organizada, por lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó al Estado mexicano la implementación de medidas cautelares en su favor desde 2015.
“Desafortunadamente el Gobierno mexicano fue omiso para atender las causas de fondo de las amenazas en su contra. Lejos de su protección el Estado mexicano lo criminalizó, fomentó el señalamiento en su contra y lo persiguió judicialmente mediante una orden de aprehensión”.
Ante lo ocurrido el Consejo Directivo y el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, expresó su contundente condena por este crimen de lesa humanidad, del que hicieron responsable al Estado mexicano por no prevenir, garantizar y proteger la integridad y vida del párroco Marcelo Pérez, así como por su tolerancia y aquiescencia hacia los grupos de la delincuencia que operan en Chiapas.
“Esta ejecución es una muestra más de la crisis de seguridad, graves violaciones a los Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad, que como Frayba hemos estado denunciando por más de 35 años”, destacó esta organización.
Había participado en la marcha por la paz, en Tuxtla y relacionado con “El Machete
El 13 de septiembre, durante la peregrinación por la paz que se realizó en Tuxtla, capital de Chiapas, con la participación de las tres diócesis, el sacerdote Marcelo Pérez Pérez, participó en la caminata, donde declaró que la violencia se había desbordado en Chiapas. “Ya no se aguanta y cuando expresa la Iglesia de esta manera es un mensaje de esperanza en que tenemos que hacer algo por la paz”.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había pedido el 1 de septiembre del 2015, la medida cautelar 506-14, para el sacerdote, pero también contaba con una orden de aprehensión por la desaparición forzada de 21 hombres que desaparecieron el 26 de julio del 2021, en el municipio de Pantelhó. “Sin embargo, en cierta medida es contradictoria que el gobierno me proteja, porque también me ha sacado una orden de aprehensión. Es contradictoria la forma de proceder del gobierno”, reveló el 13 de septiembre.
La orden de aprehensión en contra de Pérez Pérez fue solicitada por la Fiscalía General de Chiapas, el 21 de junio del 2022, al Juzgado de Control y Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito de San Cristóbal de las Casas, 11 meses después de la desaparición de los 21 hombres.
Ese 26 de julio, los habitantes de Pantelhó criticaron al sacerdote Pérez Pérez de no haber evitado que los 21 hombres fueron raptados por miembros del grupo paramilitar El Machete, que horas después fueron llevados a la comunidad San José Tercero, donde desaparecieron.
El sacerdote había estado en los municipios de Simojovel, donde había encabezado peregrinaciones en contra de la drogadicción y el alcoholismo. Ahí estuvo diez años.
Pero también había estado en la parroquia de San Pedro Chenalhó, municipio habitado por indígenas tzotziles, donde permaneció por dos años. El 14 de agosto del 2011 dejó Chenalhó para trabajar en Simojovel.
Actualmente era párroco de la iglesia del barrio de Guadalupe, del municipio de San Cristóbal de las Casas. La iglesia de Cuxtitali, donde ocurrió el atentado se encuentra en la calle Magnolia número 5.
Minutos después del atentado, doblaron las campanas de la parroquia de Guadalupe, que estaba a su cargo, mientras que un grupo de mujeres entonó rezos alrededor del lugar donde estaba el cuerpo de Marcelo Pérez Pérez.










