Como se fue Carlos Morales para Veolia ya no es negocio recoger basura
A 28 días de la presente administración municipal en Tuxtla Gutiérrez, se ha confirmado que la empresa recolectora de basura Veolia, antes Proactiva, dejará de ofrecer sus servicios al ayuntamiento capitalino por la sencilla razón de que ya no es un negocio redondo, pues el arquitecto de las maniobras fraudulentas ya no está, se ha ido a gozar parte del diezmo que recibió durante el “sexenio” que acaba de terminar.
Aunque le parezca broma, Carlos Morales Vázquez supo enriquecerse con las transas que en común acuerdo hizo con Veolia, mismas que fueron exhibidas públicamente, pero ninguna de las Legislaturas pasadas, la LXVII y LXVIII, quiso llamarlo a cuentas.
La gestión del “arrimado” coiteco en la capital del estado ha sido calificada por la propia población que navega en las redes sociales, como la más corrupta que ha pasado por la alcaldía, incluso peor que los tristemente recordados Juan Sabines Guerrero y Yassir Vázquez.
El Congreso de Chiapas ha confirmado que tiene en sus manos una propuesta de parte del nuevo gobierno que encabeza Ángel Torres Culebro para crear un organismo descentralizado para llevar a cabo este servicio, lo que en español significa que Veolia dirá adiós a sus años de gloria.
12 millones de pesos mensuales representan poco recurso que la empresa recibe del Ayuntamiento por el contrato aún vigente y que concluye en el 2026. Sin embargo, los servicios no sólo eran para medio recoger la basura, sino también incluía hacer negocios en la venta de tambos o contenedores, cuyo precio original era alterado, es decir, Veolia se los vendía a Carlos Morales Vázquez a sobreprecio.
¿Qué significaba que se diera más caro o a cuánto ascendían los precios por cada contenedor? Representaba engañar al pueblo, abusar de la confianza de quienes pagan sus impuestos para obtener un buen servicio. Ahí está la compra de miles de contenedores a un precio superior de 7 mil 300 mil pesos, cuando en cualquier otro lado, el precio oscilaba en 5 mil pesos cada uno.
Diario de Chiapas logró comprobar que alrededor de 7.8 millones de pesos se le “pagó” a la entonces empresa llamada Proactiva, recurso que sólo Carlos Morales Vázquez sabe a dónde fue a parar.
Por eso hoy al no representar un negocio y al existir varias averiguaciones previas por los delitos de contaminación al medio ambiente y daños a propiedad privada, y al ya no estar su protector, Veolia decide irse bajo el argumento de que no le resulta brindar el servicio porque no le autorizaron un aumento de 40% sobre lo que actualmente recibe, «pues afirma ya no le es redituable efectuar su trabajo».
Que dizque la recolección de basura promedio diario pasó de 530 toneladas a 700 toneladas, lo cual implicaría contratar más personal para esta labor que se efectúa en más de 500 colonias de la ciudad, es la base principal para decir adiós. El estudio presentado por el equipo de Torres Culebro ya está en manos de los legisladores y quizá este martes o el mismo jueves se aborde y se apruebe en el pleno.
El ahora ex alcalde Carlos Morales Vázquez fue muy listo al pagarle puntualmente a esta empresa, pues sabía que su diezmo estaría al corriente. Ahora es lógico que el inflar el presupuesto en un 40 por ciento más, el Ayuntamiento diría que no recontrataría los servicios de Veolia.
De hecho, el negocio produjo los frutos, fue redondo y ahora, dice Veolia, este es un buen pretexto para irse y dejar tirada la recolección de basura. Cierto es la administración actual tendrá que acelerar la configuración del nuevo comité que se encargue de operar el servicio, que no se dude, podría hasta salir más barato.
Lo que sí está obligado a transparentar el alcalde Ángel Torres son todos los movimientos financieros que se hicieron con la compra de los contenedores, al mismo tiempo que las autoridades deben estar muy pendientes de que Veolia no salga corriendo por la puerta de atrás y dejé sin pagarle a la base trabajadora sus finiquitos.
Además, la Secretaría del Medio Ambiente dejó sin efecto las denuncias interpuestas por contaminación a los mantos friáticos de la zona donde se ubica el basurero.
La encomienda es mayor porque la empresa que traiga el ayuntamiento o la conformación del nuevo comité que se haga cargos de esta función, tendrá que contemplar la recolección de la basura, y, además, el tratamiento de los residuos sólidos, pago de trabajadores y el mantenimiento de vehículos, éste último, por cierto, corría a cargo del Ayuntamiento.










