Empezó la pasarela para abrir paso al nuevo aspirante a gobernar el país
Desde hace un mes, podría decirse que, con la visita a Yucatán por parte de la plana mayor de Morena, se inició el juego perverso de dar a conocer a quien será el postulado para la Presidencia de México para el periodo 2030-2036. Efectivamente nos referimos a Andrés López Beltrán, el “famoso” Andy, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por quien el actualmente avecindado en Palenque, se ha fijado la meta de que sea el que continúe con los postulados de la Cuarta Transformación.
Nada se oculta y a la vista de todos, los movimientos nada sigilosos de Morena se dirigen a preparar el camino para que el hijo pródigo originario de Macuspana, Tabasco, camine el territorio mexicano bajo la cartera de la Secretaría de Organización.
Sorpresa hubiese sido que no dejara a ninguno de sus vástagos para continuar el legado de AMLO, sin embargo, en esto del carisma, del arraigo, de ser compatible con las causas sociales o el roce con los que menos tienen, tendrá que aprenderlo a manejar muy rápido Andy López.
En Quintana Roo, el 14 de octubre, encabezados por Luisa María Alcalde Luján, Morena estuvo en dicho estado para realizar una “asamblea pública” para reunirse con la militancia para analizar, no se sabe qué, pero lo que sí se tiene confirmado, fue dar a conocer y presentar al hijo del líder moral y político del Movimiento de Regeneración Nacional.
Son seis largos años que tendrá que caminar por todo el país. Este viernes estuvo en Chiapas, para llegar a una de las colonias más pobres de la capital, La Democrática, demarcación que se ubica en la parte norte oriente de la ciudad, en la zona alta de la popular y muy conocida colonia Las Granjas.
Como suele suceder en estos casos, la presencia “espontánea” de los chiapanecos morenistas para vitorear a sus líderes tuvo un efecto multiplicador, pues se constató que ni los propios invitados sabían de qué se trataba el encuentro, pues acaban de terminar las elecciones.
Decía el slogan de invitación que manejó el diputado elegido por tómbola, Guillermo Santiago, “Memociona Morena”, que, creemos, quiere dar a entender que por el solo hecho de ser Morena ya se está a un paso del éxtasis, de la embriaguez, del embelesamiento.
Es bueno estar contagiado y sobrecogido con el partido que le ha dado de comer y a manos llenas al diputado de dedo, pero no se requiere ser adulador al extremo para agradecer todo lo que han hecho por él.
En esta visita de la dirigencia de Morena fue evidente que el “líder” de dicho partido en la entidad chiapaneca, Carlos Molina Velasco, no la trae todas consigo pues al concluir este periodo gubernamental, al cual le debe que lo hayan dignado dirigente en septiembre de 2022, su fuerza de respaldo política se desvanece por lo que muy pronto tendrá que poner cualquier pretexto para dejar el espacio a la gente de Luisa María Alcalde o, mejor dicho, al candidato que Andy López proponga y disponga que sea quien le ayude a fortalecer la unidad en torno a su persona.
Es entendible que la situación política cambie y, por ende, los actores que se secundan alrededor del partido estatal, estén viviendo sus últimos meses como pago a su trabajo realizado para contribuir, no hay que demeritar, su trabajo realizado para ganar los comicios pasados del 2 de junio.
En Morena argumentan que, si ya se tiene la presidencia de México, es hora de regresar a las bases, y es entendible y hasta cierto punto, lógico, para un partido que tiene todo el dinero del mundo, con el cual puede moverse en todo el territorio, situación que no puede decirse lo mismo de la oposición que ha quedado relegada a trabajar desde los medios, sin atreverse a pisar lodo para ir a ofrecer a sus electores, cuando no tiene nada que ofertar.
No hay que olvidar que en este punto de la preferencia electoral que se registró en la pasada elección, el PVEM le sigue muy de cerca los pasos a Morena, por lo que no es descabellado que este partido también empiece a recorrer el estado y veamos que la competencia interna esté reñida para no perder espacios en carteras del estado, a menos que la indicación sea que se le dé todo el espacio al protagonista estelar de esta novela: Andrés López Beltrán, que al final, así ha sido la instrucción.










