Prevalecen los atropellos contra los migrantes en caravanas
Algo bueno tendía que tener Morena para que le copien su forma de operar. Resulta que como muchos sectores han visto cómo trabajan de ágil para sacar de manera exprés las encomiendas superiores, como la desaparición de los organismos autónomos, la reforma al Poder Judicial del Estado y otras maravillas de iniciativas, los grupos de migrantes se han organizado de la noche a la mañana para salir rumbo al norte del país.
El pretexto es que el Instituto Nacional de Migración no les ha dado bajo ningún motivo, los pases o salvoconductos para trasladarse de la frontera sur a su aventura de atravesar toda la República mexicana, hasta llegar al norte e intentar ingresar a territorio estadounidense.
Tienen prisa porque saben que la frontera que divide a México con los Estados Unidos se cerrará en cuanto arribe a la presidencia Donald Trump, quien ha dicho que no sólo le pondrá candados a todos los pasos o rutas que lleven al país norteamericano, sino que iniciará la deportación de miles de mexicanos, centroamericanos y toda aquella persona que esté en calidad de migrante en el país vecino del norte.
Lo hemos dicho antes, la experiencia que tiene Trump como ex presidente de Estados Unidos le servirá para saldar deudas pendientes, aquellos que le impidieron cumplir sus promesas de que haría una limpia de migrantes.
Por ello la desesperación de los miles de personas que van en caravanas, sorteando problemas, rumbo a su destino final. Qué logren ingresar está en duda, pero si ya salieron de sus países de origen, abandonando todo o poco que tenían, no intentarlo sería un suicidio.
Su travesía está rodeada de situaciones que ponen en peligro incluso la vida de la niñez que viaja con sus padres. A ello agréguele que las bandas criminales o que se dedican a la extorsión son una amenaza constante para quienes viajan en pequeños grupos.
Lamentable el escenario como lamentable que sea la propia autoridad mexicana, la que debería cuidar y velar por la seguridad de hombres, mujeres y niños, les pongan trabas para empañar su recorrido.
En el municipio de Huixtla, a escasos kilómetros de Tapachula, una caravana sufrió las consecuencias de la arbitrariedad, del hostigamiento por parte de las autoridades locales y de Migración.
La madrugada del jueves salió de Huehuetán con destino a Huixtla, donde pretendían pernoctar, pero les fue impedido. Hubo jaloneos, una situación violenta que pudo salirse de control. El Instituto Nacional de Migración, la Policía Estatal Preventiva y la Policía Municipal se atrincheraron para bloquearles el paso.
Esta maniobra impidió al contingente de por lo menos mil 500 personas ingresar al Parque Central, por lo que tuvieron que seguir su marcha rumbo a Villa Comaltitlán y Escuintla.
Esta acción que viola los derechos de los migrantes, al impedírseles descansar, los puso en una situación vulnerable. Caminar bajo los rayos del sol, a veces con lluvia, agotados, irritados, pudo sacar de control al grupo y que la autoridad tuviera un pretexto para detenerlos y deportarlos.
El tema por sí mismo es preocupante, y más porque en estos últimos meses ha habido el relevo de funcionarios dentro del Inami, donde al parecer la instrucción es no meterse con los migrantes, sino hacerles la vida cansada para que desistan de su intento de proseguir su camino por el país.
Además, hacerles entender que su intención tendrá resultados negativos, no es parte de la política que haga el Inami. Al contrario, fomentan que se “levanten en armas” porque es donde entra la modalidad de extorsión que la propia autoridad mexicana hace con este grupo vulnerable.
Sería mucho pedir que terminen los atropellos contras los miembros de las caravanas, por la sencilla razón de esa es la instrucción, de presionarlos para que desistan de continuar con su aventura.










