Sin pretextos para proceder penalmente contra Uriel Estrada y Sergio Aguilar

Tras la valiente declaración que hizo el ex alcalde de Huixtla, José Luis Laparra Calderón, en el sentido de que el ex auditor Superior del Estado (ASE), hoy flamante diputado indígena, José Uriel Estrada Martínez, lo extorsionó para entregarle grandes cantidades de dinero a este remedo de representante popular, el propio Congreso del Estado, el ente fiscalizador y la Fiscalía General del Estado (FGE) no tienen pretexto para transparentar la forma de operar de este hombre que se ha burlado de todo mundo, sabiéndose acuerpado por el fuero que le otorga ser legislador.

El gobierno de Chiapas tiene la palabra para que antes de que termine su gestión, dejé iniciada la carpeta de investigación penal contra el chantaje que utilizó Estrada Martínez para hacerse millonario en menos de un sexenio.

Además, la sorpresa que nadie se esperaba es que el ahora diputado que usurpó la diputación indígena por el Distrito VIII, tenía un aliado con el que hacía mancuerna para extorsionar los reportes de las cuentas públicas: el secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Sergio Alejandro Aguilar Rivera.

A tres años de dejar el poder municipal, Laparra Calderón decide enfrentar al monstruo. Su querella pública no da espacio a la invención, al contrario, confirma la serie de reportajes que desde Diario Media Group se hicieron dando cuenta de los atropellos que protagonizaba el ex auditor.

Además, es de reconocer que en esta película no estaba contemplado un funcionario de peso como Sergio Aguilar, que habría de decirlo, con esta denuncia del ex munícipe se abre la posibilidad de que los presuntos desvíos de recursos en la compra de patrullas, como se dio a conocer hace dos semanas en medios de comunicación estatales y nacionales, sean una realidad, tomando en cuenta que Laparra lo está exhibiendo como un vulgar delincuente de cuello blanco, con el que se hizo también millonario.

El ex edil de Huixtla es claro y directo: le exigían fuertes cantidades de dinero que se vio obligado a entregar ante las amenazas que le profirieron el diputado y el secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad, y en ese contexto están varias docenas de alcaldes que callan para no tener consecuencias en su integridad personal o de su familia.

“Se dedican a ver qué te sacan porque uno tiene problemas en el órgano de fiscalización con las cuentas públicas, pero hay cuentas públicas que te imputan y son inexistentes, ese es el problema”, dice la declaración textual del ex presidente municipal.

Pruebas de la extorsión que emprendían José Uriel y Sergio, las tiene el ex alcalde. Ahora, bajo estas circunstancias, las autoridades correspondientes no tienen ningún argumento que les impida iniciar de oficio una investigación.

Es lógico pensar que no pueden decir que no tienen los elementos de prueba, pues entonces que se los pidan a Laparra, pero lo que en realidad representa esta declaración es la oportunidad para que el propio mandatario ordene que se transparente los hechos, pues no cabe duda que fue engañado por su discípulo, que, aunque su cargo corrió a cuenta de la LVIII Legislatura local, el ex auditor presumía en todo momento su amistad con el Ejecutivo estatal.

Lo que no quiso decir el ex alcalde de Huixtla fue el monto que entregó a estos dos rufianes de la Cuarta Transformación, aunque no se descarta que tenga videos del momento estelar, así como se han ventilado a muchos morenistas recibiendo paga, aunque nieguen que en su vida se hayan robado un peso.

No cabe duda que esta declaración le sirve de mucho a la nueva administración estatal que asumirá las riendas el próximo 8 de diciembre para que empiece a limpiar la pudrición de funcionarios que se aprovecharon de sus puestos y que abusaron de la confianza que les brindó el mandatario estatal vigente, a quien lo salpican con sus actos corruptos.

Además, nuestras entregas donde exhibimos la desesperación de Estrada Martínez, por acogerse al respaldo de Eduardo Ramírez Aguilar, cuando andaba en campaña, es la prueba fehaciente de que ya sentía pasos en la azotea.

El olfato de ERA de que este sujeto no era de fiar se vio cuando le cerró las puertas a una candidatura por parte de Morena, aunque el ex titular de la ASE, al final, pudo colarse a través del PVEM, un instituto que ‘no canta mal las rancheras’ en eso de hacer negocio con sus candidatos.

En suma, la puerta está abierta para pedir que se le quite el fuero al diputado usurpador indígena, separar del cargo al secretario Ejecutivo y esperar que la Fiscalía y el propio Congreso del estado, hagan su chamba para deslindar responsabilidades conforme a la ley. Ni más ni menos.

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