Trump, el mediático, nos encasilla
Lo dijimos en este mismo espacio, la carta que la presidenta mandó al próximo presidente de los Estados Unidos Donald Trump y que leyó a los mexicanos desde la mañanera, fue una medida mediática, sin fuerza, ante la postura firme y contundente del magante de elevar los aranceles a la mercancía que llega al país del norte en un 25 por ciento.
También sugerimos que una llamada telefónica era la mejor forma para acortar distancias y en este caso, posturas reflejadas en los medios de comunicación en ambas partes, así lo exigían. Bien dicen que el que necesita tienen que ver por su bien, por su negocio.
El haber hablado con Trump le quitó mucho peso político a la presidenta Claudia Sheinbaum, por unas horas, habría que decirlo, porque ni habían pasado unos minutos del anuncio de la conversación fluida y amigable entre los dos mandatarios, cuando el propio presidente electo sacudió las redes sociales con su posteo de que la morenista se había comprometido a cerrar el paso de los migrantes desde la Frontera Sur.
El problema no es que Trump tenga razón cuando dice que tiene que registrarse esta medida desde ya, sino que el protagonismo epistolar con Claudia ha hecho que todo el gobierno de la Cuarta Transformación se olvide de que existe una administración en gestiones, con poder y que podría actuar de la misma manera por parte de Joe Biden.
Este escenario no se ha visualizado como tal. El gobierno mexicano tiene por ahora dos problemas encima y es detener las bravuconadas de Trump y terminar la relación bilateral con Biden en buenos términos.
Este panorama hasta cierta forma le da la razón a Claudia Sheinbaum cuando desde un inicio se sabía que ella no era partidaria de continuar con las mañaneras, pues se expone a responder y enfrentar preguntas que pueden quedar en el aire o de plano se dice lo que no se debe hablar en determinados momentos.
Ahora es cuando se ha dado cuenta que las mañaneras son un dolor de cabeza para toda su administración, pues la presidenta no tiene los mismos dotes de político demagogo como su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Capotear los ventarrones como lo hacía AMLO, muchas veces si éxito futurista, aunque sabía calmar o distraer los acontecimientos.
López Obrador es un experto en crear escenarios ficticios que, aunque con el tiempo se le revirtieron, le funcionaban a la perfección hasta minimizar las entonces feroces posturas de su “amigo” Trump, con quien, por cierto, terminó aceptando lo que decía el hoy presidente electo de los Estados Unidos.
Todo este contexto se dice porque el jueves la presidenta de México tuvo que entrarle al ruedo para explicar si realmente se comprometió o no a cerrar la Frontera Sur a la migración. Con el tiempo se ha comprobado que Trump es hablador, pero que en su posición envalentonada causa revuelo en todo el mundo.
De ahí que sustentemos que la mañanera muchas veces es contraproducente para los fines que busca la Cuarta Transformación pues qué necesidad de que Claudia otra vez vuelva a echarse un gran rollo de que se ha trabajado con otros países de Centroamérica para contender la migración.
Al final el que diga que se trabaja de forma coordinada con Honduras, Salvador y Guatemala en los programas “Sembrando Vida” y “Jóvenes Construyendo el Futuro”, no le ayuda mucho porque los cientos de migrantes que los chiapanecos atestiguan recorren la entidad demuestran que no funcionan.
Tampoco tiene efectividad en la estrategia integral en donde los permisos que se obtienen por parte Estados Unidos se entregan en la frontera sur; o la propuesta de la Secretaría del Trabajo para ofrecer empleo y atención en albergues.
Al final qué tiene que ver México y el paso de ilegales con que haya pedido a Trump que se acaben los bloqueos a Cuba. El tema político no puede inmiscuirse en un problema migratorio. Se entiende que la ideología con el país caribeño o con Venezuela afín de la Cuarta Transformación sea el motivo principal para fijar una postura, pero se debe entender que ninguna de estas naciones ayudará cuando nos estén pisoteando como cucarachas fumigadas.
Al final, quiérase o no, México tendrá que impedir el camino que llevan las caravanas como destino la frontera norte. En los próximos días habrá noticias del impedimento que hará el Instituto Nacional de Migración, apoyado de las fuerzas armadas, de todas aquellas personas que apresuraron su caminar a la frontera. La historia, como en antaño, se repetirá, y a lo que tendremos que acostumbrarnos es a convivir con extranjeros que se quedarán a medio vivir en nuestro México querido.
En tanto, en palabras de la propia presidenta de México, el tema de los aranceles, con el que iniciamos esta entrega, pasó a segundo término.










