¡Bienvenida la esperanza de tener un Chiapas en paz y con desarrollo!

Eduardo Ramírez Aguilar, desde ayer gobernador Constitucional de Chiapas, no se anduvo por las ramas en su toma de posesión al sentenciar que no quiere pasar a la historia como un gobernador más, “quiere escribirla”.

Significa que está en sintonía con el pueblo de Chiapas, a quien le pidió abrir la conciencia, dejar de lado los intereses personales, “abrir el corazón porque eso nos hará mejores seres ciudadanos, caminar juntos, por la solidaridad, hacer valer nuestros valores y en la nueva era de unidad, dejar de lado la confrontación”.

Sin duda que los buenos deseos son muy importantes, pero también son, en este momento, el principal reto del mandatario, cuyo sueño se ha cumplido y es el de ser gobernador. Ahora, desde ayer, este deseo hecho realidad tiene una cita con el destino y como bien dice, no tiene que fallar.

Ramírez Aguilar considera que no ha llegado tarde a su cita con el destino y está consciente que Chiapas requiere respuestas contundentes e inmediatas. La Inseguridad al alza lo requiere y suena hasta amenazante que ante la grey política que se dio cita en el Polyfórum, declarado sede oficial por el Congreso de Estado, haya advertido que todos en el gobierno están a prueba, “si no dan resultados tendrán que irse”.

Un mensaje que seguramente dará esperanza a la ciudadanía, que está harta de la violencia, de la pasividad que han mostrado las fuerzas del orden para establecer la legalidad. Cuando dice que no hay derecho al miedo, la consigna se entiende que quienes no estén comprometidos con su labor, tienen que dar un paso al costado, pues de lo que se trata es que la paz sea el pan de cada día que consumamos los chiapanecos.

Dentro de este marco que debe reinar en territorio chiapaneco, resalta por donde quiera vérsele, el anuncio de que hará una depuración total de los mandos policiacos, principal preocupación de los chiapanecos, pues no sólo cree, sino que, en muchos casos, se ha comprobado que de una u otra manera están coludidos con diferentes grupos violentos que se dedican a intimidar y a violentar la paz, la tranquilidad, para beneficio de sus intereses personales.

El diálogo es la parte medular para abrir lo que el mandatario llama la conciencia y poder construir la paz, pero ésta debe lograrse con acciones gubernamentales que den desarrollo. Todos sabemos que el problema principal que se genera entre la ciudadanía es la falta de confianza hacia sus gobernantes.

El propio gobernador ha sido tajante en garantizar cero impunidad al delito, pero para ello es necesario que haya obras sociales y ayer, sobre el mensaje político resaltó el que en la construcción de la carretera Palenque-San Cristóbal, haya mencionado que las casetas y los paradores turísticos que contemplen el recorrido de la vía de comunicación, serán operados por las comunidades indígenas.

Un asunto de lo más trascendental porque hoy el gobernador le está dando al clavo para concretar este proyecto que tiene por lo menos dos décadas que se había propuesto, pero que había sido rechazado por los pueblos originarios porque no los tomaban en cuenta y sus terrenos se iban a expropiar a costos muy bajos.

Para todos es sabido que la inconformidad de los pueblos indígenas, por donde pasaría el tramo carretero, era el rechazo oficial a tomarlos en cuenta. Ahora que se diga que los recursos para la edificación serán puestos por el gobierno y no intervendrá la iniciativa privada, tiene mucho significado porque lo que busca Ramírez Aguilar es devolverles esa tranquilidad y sobre todo, que el desarrollo comunitario será por igual

No cabe duda que la meta trazada del mandatario tiene que ir acompañada de que en el chip de los servidores públicos que lo acompañan y de la propia plantilla de trabajadores al servicio del estado, dejen a un lado la ambición personal, se sacudan la avaricia.

Cierto es que eso le ha hecho mucho daño al estado. Ojalá que el mensaje se entienda y que la legitimidad que arropa a Eduardo Ramírez Aguilar sea contagiar a todos y todas que creen que la nueva era ha iniciado. El humanismo que se persigue con este gobierno tiene que ser la ruta a seguir. No hay espacio para más equivocaciones y eso lo sabe el mandatario, que quiere, con su liderazgo, alcanzar la meta que acompañe el sueño alcanzado de ser gobernador, pero que de nada serviría, si no se alcanzan los objetivos. ¡Bienvenida la esperanza de tener un Chiapas en paz y con desarrollo

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