¿Y quién defiende a los conductores?

En redes sociales y en los medios de comunicación se han ventilado al aire, en trasmisiones en vivo, de cientos de denuncias de conductores de autos particulares y de motociclistas que son sancionados por los agentes de tránsito de Tuxtla porque cometieron infracciones al reglamento.

Sobre ello, es claro y se entiende que se aplique una multa a quien infringe la ley, pues nadie puede estar por encima de ésta y se debe respetar, sea cual sea el motivo de la infracción y sea quien sea el que la comete.

Sobre el particular, también toda la sociedad tuxtleca conoce cómo es la forma de operar de los agentes que ya son conocidos como “recaudadores de hacienda” pues la forma de operar con alevosía y ventaja que se había denunciado aplicaban en los dos últimos trienios en la capital parece que no ha cambiado ni un milímetro.

Los uniformados operan en grupos de dos, tres, cuatro y hasta cinco personas para levantar infracciones, pero éstas por lo general se ejecutan en menos de un minuto, pues mientras uno elabora el papeleo, otro más quita la placa y el resto hace la función de vigilante o refuerza la presión contra el automovilista por si este reclama que no tiene ni dos minutos que aparcó su unidad para hacer algún movimiento relámpago en alguna zona, donde efectivamente es considerado un lugar prohibido.

Los agentes no tienen la educación de dirigirse a la persona con buenos modales, lo que sí hacen es hacer uso de la ley para amedrentar. Ponen siempre como escudo el rostro de mujeres malencaradas, con el tono de “acá somos la ley y si quieres quéjate”.

Y ciertamente, la infracción procede porque los agentes tienen razón al captar infraganti estacionado al conductor en un lugar prohibido, pero no entran en razón de que la unidad aparcada solo tiene un minuto como máximo.

Además, la autoridad no da opción de estacionamientos públicos y sigue con esa mala práctica de colocar parquímetros o “zonas controladas” para que se pague en línea, cuando la mayoría de los conductores no está “actualizada” ni le gusta esta forma de pago.

Es cierto que los tuxtlecos, como dice Tránsito Municipal, están obligados a conocer y respetar el reglamento, pero sobre ello, debería verificar la autoridad la forma soez con que los agentes se conducen contra con el conductor, luego entonces, en este caso, ¿quién los defiende?

Sí las infracciones solo avalan el reporte del agente de tránsito, entonces dónde quedan los reclamos del ciudadano, dónde acudir para que se le haga justicia, para que se le tome en cuenta su versión.

La dirección Tránsito es pomposa cuando asume la defensa de sus intereses basados en un reglamento que no es parejo. A las denuncias en redes sociales sobre agresiones verbales sobre los uniformados, la autoridad señala que infracciona porque no se acatan las disposiciones para estacionarse en vía pública.

Ahora ser mal conductor es motivo de sanción pues “colocar las ruedas del vehículo a una distancia mayor a los 20 centímetros contiguos a la acera” es motivo de castigo. Por qué en lugar de aplicar el reglamento, si los agentes vieron que el conductor hizo una mala maniobra porque no tuvieron la cortesía de orientarlo y decirle que se aparcara correctamente. Pero, no, esperaron a que se alejara para levantar la boleta, y eso no quedó asentado en el documento.

Efectivamente está mal que el propietario del vehículo haya llamado “hambreados” a los agentes, pero la impotencia ante actitudes incomprensibles o también respuestas verbales agresivas de parte los elementos de Tránsito rayan el abuso de poder.

El propietario ofendió y está bien que se le sancione, pero entonces, insistimos, dónde queda el respeto que deben recibir los infraccionados cuando lo que cometieron en producto de la postura abusiva de los uniformados.

Dice Tránsito que existe un procedimiento de inconformidad que pueden hacer efectivo ante la Secretaría de Seguridad y Tránsito Municipal, pero con elementos probatorios. En este caso, valdrá la palabra del conductor con lo que asentó en su infracción el agente.

Claro que no habrá posibilidad de ganarle la partida, por eso no denuncian, por eso la impotencia y por ello, en la mayoría de las ocasiones, una mentada de madre u otra frase célebre la toman como la resignación para desquitar el coraje.

El comunicado de prensa de la Secretaría es elocuente y certero: No habrá tolerancia a la falta de respeto y así debe ser, pero debería, en contraparte, checar la actuación de los uniformados, es lo único que la ciudadanía pide, a menos que esa sea la consigna para la recaudación de recursos para las arcas municipales.

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