“Chiapas Puede” encamina a alfabetizar a 300 mil personas
El programa “Chiapas Puede”, que tendrá un ejército de 50 mil alfabetizadores para “regularizar” a cerca de 300 mil chiapanecos mayores de 15 años que no saben leer y escribir, es, hasta ahora, después del programa de la seguridad, el proyecto más ambicioso para sacar a Chiapas del rezago en que se encuentra en la materia.
Dos temas que van de la mano, uno porque no se puede acudir a las aulas si no hay seguridad, si el Estado no brinda las condiciones necesarias para que no haya más violencia y en este caso, salvo algunas excepciones, la situación se está resolviendo, tanto que los comentarios generalizados de los chiapanecos durante las reuniones que hubo en el mes de diciembre -cuando las familias se reunieron para celebrar las festividades de fin de año-, es que se está aplicando la ley para regresarle la paz que merece tener la población para poder hacer sus actividades cotidianas.
Por tanto, los proyectos son paralelos, tienen que ir de la mano pues, aunque haya toda la intención del grueso de los instructores, capacitadores o maestros que brindarán la alfabetización, algo así como 50 mil, la justicia tiene que imperar. No hay más opciones de espera ya que la ciudadana ha sufrido mucho en los últimos tres años, tiempo en que la violencia se desató vertiginosamente en gran parte de la entidad.
Además, hay que tomar en cuenta que no se trata sólo de enseñar a leer y escribir a la población, sino que también debe el Estado priorizar, aparte de la preparación académica, “a transformar el sistema del ramo en una herramienta para la justicia social, como bien lo dice la diputada presidenta de la comisión de Educación de la LXIX Legislatura local, Silvia Esther Argüello.
Hay que tomar en cuenta que el rezago educativo en Chiapas es, si se permite la aseveración, de pronóstico reservado, es decir, el 13% de la población mayor de 15 años no sabe leer ni escribir y el promedio de escolaridad apenas alcanza los 7.8 años».
Importante y digno de resaltar en esta dinámica institucional es la respuesta positiva que se ha visto desfilar con declaraciones y posturas de todos los actores del sistema educativo y demás ejes rectores que están involucrados en la alfabetización.
La desigualdad social tiene que cambiar, la calidad de vida de los más de 300 mil personas que se busca entren al proceso de cambio, deben contribuir al desarrollo de sus hogares, de la familia, de sus comunidades, de Chiapas.
El fin de semana, la Secretaría de Educación y el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) dieron un paso al frente con la firma del convenio de colaboración para el desarrollo de los foros de la Consulta previa, libre e informada, relativos al Programa de Alfabetización “Chiapas Puede”.
¿Qué significa ello? Que se garantizarán los espacios de participación y recepción de opiniones respecto de la implementación del programa. María Magdalena Vila Domínguez, titular del IEPC, y Roger Adrián Mandujano Ayala, secretario de Educación, finiquitaron el acuerdo para el desarrollo de la etapa consultiva de la Consulta, así como el registro, capacitación y acreditación de las personas que deseen participar como observadores.
Pareciera fácil, pero en todo este proceso, la Secretaría tendrá a su cargo la organización de la etapa de preconsulta, informativa, de valoración y resultados de la Consulta, y después de ello, emitirá y publicará la convocatoria y “la dirigida a las personas que deseen participar como observadores; valorará los resultados de los foros regionales y estatal, y publicará el informe final”.
En la historia de Chiapas, se han visto casos de obstrucción de las propias comunidades, vía sus dirigentes, que se oponen a los programas porque dicen que como provienen del gobierno no son factibles, y en este caso, nadie en su sano juicio puede decir que aprender a leer y escribir, tendrá un impacto negativo en su entorno social.
Hoy la legitimidad que tiene el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para proponer este tipo de proyectos, se consagra con la aprobación que le han dado las comunidades indígenas, principal sector donde existe este rezago.
Nos quedamos con la reflexión de Mandujano Ayala cuando dice que no es sólo aprender a leer y a escribir, sino a “tratar de rescatar la identidad común, la capacidad para entender y ayudar a la otra persona; escuchar, preguntar y poner atención al sentir y a la voz de las comunidades indígenas”.










